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  • Consejo COLEF recuerda a la Ministra de Educación y FP la importancia de la EF

    EL CONSEJO COLEF RECUERDA A LA MINISTRA DE EDUCACIÓN Y FP LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA ESCOLAR El olvido sistemático de los instrumentos que pone a disposición de los países la UNESCO sigue dejando a la Educación Física en un segundo plano, y ahora, en esta pandemia, el personal docente y el alumnado están desamparados, pues no hay tan siquiera una directriz estatal sobre las peculiaridades de la materia. El Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) se ha vuelto a poner en contacto con Dña. Isabel Celaá, Ministra de Educación y Formación Profesional, reiterando las intenciones expresadas en la carta remitida el 18 de mayo de 2020. El Consejo COLEF sigue estando a su disposición para abordar la compleja situación en esta pandemia para impartir la materia de Educación Física (EF) de manera segura, en cualquiera de los escenarios previstos en este curso, evitando el riesgo de contagio, sin que se produzcan más perjuicios para la salud del alumnado derivados de la inactividad física, el sedentarismo y el aislamiento social. El 16 de junio el Consejo COLEF invitó al gabinete de la Ministra a la presentación de la guía ‘Recomendaciones para una Educación Física escolar segura y responsable ante la “nueva normalidad”. Minimización de riesgos de contagio de la COVID-19 en las clases de EF para el curso 2020-2021’, realizada el 18 de junio de forma virtual (disponible en línea). Este documento ha tenido gran repercusión, no solo en España, sino también en otros países, siendo incluso referenciado por la Red Europea para la Promoción de la Actividad Física Beneficiosa para la Salud (HEPA Europa), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud en su boletín del mes de julio de 2020. Sabiendo la dificultad añadida de la política educativa por lo que respecta a las competencias autonómicas, el Consejo COLEF entiende que desde el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) se hayan acordado recomendaciones generales, como las abordadas en las ‘Medidas de prevención, higiene y promoción de la salud frente a COVID-19 para centros educativos en el curso 2020-2021’ (Min. de Sanidad y MEFP, 22/06/2020) y en la ‘Declaración de actuaciones coordinadas en Salud Pública frente a COVID-19 para centros educativos durante el curso 2020-2021’ (Acuerdo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, adoptado en coordinación con la Conferencia Sectorial de Educación, 27/08/2020). Sin embargo, esta corporación colegial no comprende que, dadas las características especiales que rodean a la materia de EF, no se haya realizado ninguna recomendación específica para ésta, que es una asignatura obligatoria, pero sí se referencien los eventos deportivos, que son en esencia actividades extraescolares y extracurriculares y competiciones de deporte escolar. No se debe confundir la Educación Física con el deporte escolar o extracurricular. La EF es absolutamente imprescindible en el desarrollo de las personas, porque contribuye a la educación integral del individuo, inculca hábitos de vida saludable, mejora la competencia corporal, mejora la capacidad intelectual, la toma de decisiones, la autoestima, la salud, etc. Esta asignatura provee al alumnado de la suficiente “cultura motriz”, el aprendizaje de patrones de movimiento diversos, con el objetivo de evitar la “pobreza motriz” que acarrea graves consecuencias a nivel comportamental, de salud, etc. Como ya señaló Hammeleck en 1976, “la Educación es mucho más que Educación Física, pero es muy poco sin ella”. Debemos señalar que, en lo que a EF se refiere, la ‘Guía para los responsables políticos’ que publicó la UNESCO en 2015 debiera ser la referencia desde la que construir las políticas relacionadas con esta materia, y la ‘Carta internacional de la educación física, la actividad física y el deporte’ el pilar desde el que procurar la EF escolar como un derecho fundamental, atendiendo a cada uno de los aspectos que se señalan en ella. El olvido sistemático de estos instrumentos, que pone a disposición de los países la UNESCO, sigue dejando a la EF en un segundo plano, y ahora, en esta pandemia, el personal docente y el alumnado están desamparados, pues no hay tan siquiera una directriz estatal sobre las peculiaridades de la materia, pero sí la hay en cuanto a los gimnasios, que siempre han sido aulas, desplazando así, indirectamente, a esta asignatura de sus espacios propios. Además, en estos momentos en los que el sedentarismo y la inactividad física de la población infantil y adolescente acarreará graves consecuencias para su salud física y psicológica, la EF es clave para fomentar la socialización a través del juego y promover hábitos de vida saludables. Pero es importante la implicación del Gobierno, y en concreto del MEFP, para que se realice con las mínimas condiciones de seguridad y calidad en todos los centros educativos de España. Por todo ello, el Consejo COLEF ha ofrecido de nuevo su colaboración incondicional, poniendo a disposición del Ministerio de Educación y Formación Profesional todos sus recursos y expertos/as. NOTA: #StopBulos Consulta siempre la información sobre esta pandemia en perfiles y páginas oficiales como las siguientes: Ministerio de Sanidad, sobre COVID-19 Toda la actualidad en Presidencia del Gobierno

  • Anima a tu alumnado a participar en el SUGAPAS

    ANIMA A TU ALUMNADO A PARTICIPAR EN EL SUGAPAS, UN PROYECTO QUE CREARÁ UNA HERRAMIENTA GAMIFICADA COSTO-EFECTIVA PARA AUMENTAR LOS NIVELES DE AF El proyecto SUGAPAS, en el que participa la Asociación Europea de Educación Física (EUPEA), creará una solución integral que será fácil de implementar con bajo costo y esfuerzo, en varias escuelas de los países participantes y en toda la UE, y cambiará las actitudes y comportamientos de los y las jóvenes hacia la actividad física. Puedes contribuir a su desarrollo animando a tu alumnado de entre 12 y 15 años a cumplimentar el cuestionario anónimo. El plazo finaliza el 11 de septiembre. La Asociación Europea de Educación Física (EUPEA), a la cual pertenece el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF), en el marco de su compromiso para la educación de los estudiantes hacia un estilo de vida deportivo y saludable participa en el proyecto Supporting Gamified Physical Activities in & out of Schools (SUGAPAS). El proyecto de apoyo a actividades físicas gamificadas dentro y fuera de las escuelas se centra en los comportamientos relacionados con la salud entre adolescentes en Europa. Las respuestas ayudarán a comprender lo que los y las jóvenes experimentan como barreras para un estilo de vida saludable, e informarán sobre su comportamiento en dominios particulares de aspectos del estilo de vida, como hábitos alimenticios, participación en actividades físicas y/o deportes. Estos resultados también ayudarán a desarrollar el proyecto SUGAPΑS en beneficio de la mayoría del alumnado y el profesorado de toda Europa. SUGAPAS tiene como objetivo (a) crear estrategias efectivas para promover la actividad física, así como apoyar el cambio de comportamiento sedentario, (b) mejorar los hábitos alimenticios de los a través de un enfoque individualizado mediante juegos interactivos online y (c) superar las barreras a la actividad física de los y las adolescentes mediante la explotación de la tecnología y los juegos digitales. Para ello, el proyecto SUGAPAS creará una solución integral que será fácil de implementar con bajo costo y esfuerzo, en varias escuelas de los países participantes y en toda la UE, y cambiará las actitudes y comportamientos de los y las jóvenes hacia la actividad física. Específicamente, SUGAPAS desarrollará un entorno electrónico y una estrategia de gamificación. Estas herramientas que se utilizarán son tan familiares para el alumnado de hoy en día, que se espera que mejoren tanto el nivel como la carga diaria de actividad física realizada por ellos con mejoras relevantes en su salud y bienestar. Si te interesa este proyecto, puedes contribuir animando a tu alumnado de entre 12 a 15 años a participar (las respuestas son totalmente anónimas). Se puede cumplimentar en diferentes idiomas (inglés, danés, holandés, alemán, griego, lituano, español), por lo que para elegir el tuyo puedes seleccionarlo en la parte superior de la segunda página del cuestionario. Tienes hasta el 11 de septiembre de 2020 para contribuir, accede al cuestionario.

  • Consejo COLEF y COLEF Galicia se posicionan sobre el programa “Adestra a túa saúde”

    CONSEJO COLEF Y COLEF GALICIA DEFIENDEN EL PAPEL DE LOS/AS EDUCADORES FÍSICO DEPORTIVOS/AS EN EL PROGRAMA DE EJERCICIO FÍSICO PARA LA SALUD DE LA XUNTA DE GALICIA - Accede al comunicado en castellano y en gallego - No se debe confundir ejercicio físico con ejercicio terapéutico. Además, cuando el ejercicio físico es una herramienta coadyuvante a las terapias de carácter sanitario en personas con lesiones o patologías, es el personal médico quien prescribe en base al diagnóstico y a la interacción con dichas terapias, y son los/as educadores/as físico deportivos/as quienes lo implementan en los términos que se especifican en la legislación autonómica y la Resolución de 18 de septiembre de 2018, de la Secretaría General de Universidades, sobre las competencias del Grado en CAFyD. El Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF), ha decidido posicionarse con respecto al conflicto interprofesional entorno al programa “Adestra a túa saúde” de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, junto con el Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de Galicia (en COLEF Galicia). Sindicatos, asociaciones y corporaciones colegiales de fisioterapeutas han cuestionado el papel que tienen los/as educadores/as físico deportivos/as (profesionales colegiadas/as con titulación universitaria en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte -CAFyD-) en programas de prescripción de ejercicio físico orientado a la salud como es el que se ha promovido en Galicia. En este sentido, el Consejo COLEF y el COLEF Galicia señalan que “cuando el ejercicio físico es una herramienta coadyuvante a las terapias de carácter sanitario en personas con lesiones o patologías, es el personal médico quien prescribe en base al diagnóstico y a la interacción con dichas terapias, y son los/as educadores/as físico deportivos/as quienes lo implementan en los términos que se especifican en la legislación autonómica y la Resolución de 18 de septiembre de 2018, de la Secretaría General de Universidades, sobre las competencias del Grado en CAFyD. El resto de profesionales sanitarios, en su responsabilidad de promoción de la salud, aconsejan la actividad física como medio para mejorar la calidad de vida de toda la población”. La Subdirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad emitió un informe en el 2019 que avala las competencias otorgadas en la Resolución de 18 de septiembre de 2018, de la Secretaría General de Universidades, sobre las competencias del Grado en CAFyD, así como en la legislación vigente, y decía que “Los Educadores/as Físico Deportivos/as pueden dirigir, supervisar y evaluar la práctica de ejercicio físico, adaptado a las características, necesidades y preferencias de estas personas [de cualquier edad que tengan algún problema de salud, aquellas con diversidad funcional o con capacidades diferentes], contribuyendo a la adherencia a las prescripciones de los profesionales sanitarios y al mantenimiento de la práctica de la actividad física regular". De hecho, los/as educadores/as físico deportivos/as, además de estar refrendadas sus competencias en ejercicio físico para la salud en la legislación de nueve Comunidades Autónomas, llevan décadas integrados de forma activa en los programas de prescripción de ejercicio físico existentes en toda la geografía española, tanto dentro de los propios centros sanitarios, como en aquellos de derivación a los centros deportivos, algunos de carácter local, y otros con estructura autonómica. Además, desde el Consejo COLEF y el COLEF Galicia insisten en que “no se debe confundir ejercicio físico con ejercicio terapéutico (kinesioterapia). Según las referencias internacionales, el ejercicio físico tiene como objetivo mejorar o mantener la condición física o la salud, mientras que el ejercicio terapéutico tiene como propósito restaurar la función músculo-esquelética normal o reducir el dolor”. Los/as educadores/as físico deportivos/as han tendido la mano a los/as fisioterapeutas en diversas ocasiones, optando por el diálogo interprofesional, pues creen que es importante crear un clima entre profesiones de colaboración y respeto. Por ello, sorprende aún más si cabe que desde las corporaciones colegiales de fisioterapeutas se elija avivar el enfrentamiento, antes que responder a la propuesta enviada hace meses y sentarse a trabajar en conjunto para buscar soluciones al conflicto. En definitiva, tanto el Consejo General de la Educación Física y Deportiva como su Colegio Oficial en Galicia apoyan firmemente que se lleven a cabo iniciativas como las propuestas en la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia y consideran que la colaboración entre profesiones es fundamental y beneficiosa para la ciudadanía, y es posible tal y como se está llevando a cabo ya en la práctica en diferentes lugares y entidades. Comunicado del Consejo General de la Educación Física y Deportiva y del Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de Galicia con respecto al programa comunitario “Adestra túa Saúde” de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia. Versión en castellano I Versión en gallego EL EDUCADOR FÍSICO DEPORTIVO EN EL ÁMBITO DE LA SALUD Actualización 2020, accede aquí a la descarga de todas las creatividades. DESCARGA AQUÍ EL DOSSIER GRÁFICO

  • “Los/as niños/as con síndrome de Down participan en menos AF que sus pares sin discapacidad”

    DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN: “LOS/AS NIÑOS/AS CON SÍNDROME DE DOWN PARTICIPAN EN MENOS ACTIVIDAD FÍSICA QUE SUS PARES SIN DISCAPACIDAD” Día Mundial del Síndrome de Down: “A lo largo del ciclo vital, los/as educadores/as físico deportivos/as no solo son requeridos para desarrollar habilidades motoras básicas en personas con síndrome de Down, sino que también juegan un rol importante como especialistas en entrenamiento neuromuscular, sobre todo para el mantenimiento y la mejora de la fuerza muscular, la movilidad funcional y el equilibrio, así como de la capacidad cardiorrespiratoria”. Por David Suárez. En el Día Mundial del Síndrome de Down el Consejo General de la Educación Física y Deportiva quiere resaltar la importancia de la práctica físico-deportiva en esta población con el objetivo de concienciar sobre la importancia de que este colectivo aumente sus niveles de actividad física. Por el Dr. David Suárez Iglesias, col. 59.832, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, docente e investigador en la Universidad de León. El síndrome de Down (SD) es la causa genética (trisomía de todo el cromosoma 21 o parte de él) más común de discapacidad intelectual (DI) en el mundo, afectando a 1 de cada 400-1500 bebés. Va acompañado de un grado variable de DI, defectos cardíacos congénitos, anomalías gastrointestinales, tono neuromuscular débil, rasgos dismórficos de la cabeza, el cuello y las vías respiratorias, deficiencias auditivas y visuales, trastornos hematopoyéticos y rasgos faciales y físicos característicos [1]. Pese a los referidos síntomas clínicos, que resultan en impedimentos cognitivos, físicos y fisiológicos desde triviales hasta fatales, la supervivencia de las personas con SD ha aumentado drásticamente de menos del 50% a mediados de los 90, hasta un 95% a principios de los 2000, con una esperanza de vida aproximada de 60 años [2]. Pese a haber alcanzado en esas décadas un mejor estado de salud y un mayor grado de autonomía e integración en la comunidad [3], el conjunto de atributos de salud, anatómicos, fisiológicos, cognitivos y psicosociales de los/as niños/as y adolescentes con SD los predisponen a limitaciones en su aptitud física, como una baja capacidad cardiovascular y de acondicionamiento físico/ejercicio muscular [4]. Además, los/as niños/as con SD participan en menos actividad física (AF) que sus pares sin discapacidad, y no cumplen con las pautas de AF en todos los grupos de edad [5]. Por si fuera poco, los/as jóvenes con SD que cumplen con las pautas de AF van disminuyendo su práctica con el tiempo [6]. Igualmente, las personas adultas con SD pueden estar particularmente en riesgo debido al deterioro de su salud asociado al envejecimiento y a los reducidos niveles de aptitud física [7]. De hecho, la baja aptitud física en individuos con SD supone una disminución en las funciones de la vida diaria [8,9]. Así, aumenta el riesgo de experimentar numerosas condiciones de salud secundarias a la disminución de la actividad, existiendo una prevalencia muy alta de sobrepeso y obesidad [4,10,11]. No obstante, programas específicos de AF pueden ayudar a controlar tanto la obesidad [12], como otras condiciones de salud crónicas (hipotiroidismo, bajo metabolismo basal, disminución de la fuerza muscular, hipotonía muscular, hipermovilidad articular y laxitud ligamentosa) [13]. Al realizar intervenciones de AF dirigidas a aumentar el nivel de aptitud física de las personas con SD, así como conseguir que esta población convierta la práctica de la AF en un hábito, deben identificarse una serie de facilitadores y barreras. Los/as niños/as con SD que muestran mayor competencia en habilidades motoras disfrutan de la AF y consideran fácil participar en ella, mientras que una competencia motora pobre y falta de coordinación produce menor interés por la AF [14]. Por lo tanto, los/as educadores/as físico deportivos/as desempeñan un papel fundamental en la intervención temprana, por ejemplo en las clases de Educación Física, para desarrollar habilidades motoras básicas, como caminar, equilibrarse y saltar para prevenir futuras complicaciones [15]. A lo largo del ciclo vital, los/as educadores/as físico deportivos/as no solo son requeridos para desarrollar estas habilidades, sino que también juegan un rol importante como especialistas en entrenamiento neuromuscular [16], sobre todo para el mantenimiento y la mejora de la fuerza muscular, la movilidad funcional y el equilibrio [17], así como de la capacidad cardiorrespiratoria [18]. Cabe destacar que un facilitador clave en personas jóvenes y adultas con SD son las interacciones sociales y el apoyo de los padres [19,20]. Asimismo, este colectivo tiene percepciones positivas de la AF cuando se orienta al disfrute [20]. Teniendo en cuenta su preferencia por actividades no estructuradas y divertidas, se deberían proponer programas basados en actividades deportivas desafiantes, que involucren a las personas con SD y sus familias, y que cuenten con instructores/as y entrenadores/as expertos/as en Actividad Física Adaptada [13]. Siguiendo estas recomendaciones, ya sea en el hogar, en contextos educativos o distintos entornos de la comunidad, los/as educadores/as físico deportivos/as emergen como figuras cualificadas para desarrollar las estrategias educativas y programas deportivos que mejoren en el largo plazo los niveles diarios de AF. En definitiva, la práctica deportiva supervisada por estos/as profesionales puede constituir un estímulo regular de AF entre aquellas personas con SD [13], siendo el ejemplo más famoso la que promueve la organización Special Olympics a través de sus entrenamientos y competiciones [21]. REFERENCIAS: Kazemi M, Salehi M, Kheirollahi M. Down syndrome: Current status, challenges and future perspectives. Int J Mol Cell Med. 2016;5:125–133. Arumugam A, Raja K, Venugopalan M, Chandrasekaran B, Kovanur Sampath K, Muthusamy H, Shanmugam N. Down syndrome—A narrative review with a focus on anatomical features. Clin Anat. 2016;29:568–577. Schapira IT, Ferrari AM, Aspres N, Guardiol AB, Antoniutti AI, Bedacarratz R. Down syndrome: an assessment of infant psychomotor development and its impact on social and familial integration. Int Med Rev Down Syndr. 2007;11:2–8. Pitetti K, Baynard T, Agiovlasitis S. Children and adolescents with Down syndrome, physical fitness and physical activity. J Sport Heal Sci. 2013;2:47–57. Fox B, Moffett GE, Kinnison C, Brooks G, Case LE. Physical activity levels of children with Down syndrome. Pediatr Phys Ther. 2019;31:33–41. Izquierdo-Gomez R, Martinez-Gómez D, Esteban-Cornejo I, Hallal PC, García-Cervantes L, Villagra A, Veiga OL. Changes in objectively measured physical activity in adolescents with Down syndrome: the UP & DOWN longitudinal study. J Intellect Disabil Res. 2017;61:363–372. Carmeli E, Ariav C, Bar-Yossef T, Levy R, Imam B. Movement skills of younger versus older adults with and without Down syndrome. Res Dev Disabil. 2012;33:165–171. Cowley PM, Ploutz-Snyder LL, Baynard T, Heffernan K, Jae SY, Hsu S, Lee M, Pitetti KH, Reiman MP, Fernhall B. Physical fitness predicts functional tasks in individuals with Down syndrome. Med Sci Sports Exerc. 2010;42:388–393. Oppewal A, Hilgenkamp TIM, van Wijck R, Schoufour JD, Evenhuis HM. Physical fitness is predictive for a decline in the ability to perform instrumental activities of daily living in older adults with intellectual disabilities: results of the HA-ID study. Res Dev Disabil. 2015;41–42:76–85. Pitchford EA, Adkins C, Hasson RE, Hornyak JE, Ulrich DA. Association between physical activity and adiposity in adolescents with Down syndrome. Med Sci Sports Exerc. 2018;50:667–674. Gutierrez-Hervas A, Gómez-Martínez S, Izquierdo-Gómez R, Veiga OL, Perez-Bey A, Castro-Piñero J, Marcos A. Inflammation and fatness in adolescents with and without Down syndrome: UP & DOWN study. J Intellect Disabil Res. 2020;64:170–179. Bertapelli F, Pitetti K, Agiovlasitis S, Guerra-Junior G. Overweight and obesity in children and adolescents with Down syndrome—prevalence, determinants, consequences, and interventions: A literature review. Res Dev Disabil. 2016;57:181–192. Alesi M, Pepi A. Physical activity engagement in young people with Down syndrome: investigating parental beliefs. J Appl Res Intellect Disabil. 2017;30:71–83. Barr M, Shields N. Identifying the barriers and facilitators to participation in physical activity for children with Down syndrome. J Intellect Disabil Res. 2011;55:1020–1033. Capio CM, Mak TCT, Tse MA, Masters RSW. Fundamental movement skills and balance of children with Down syndrome. J Intellect Disabil Res. 2018;62:225–236. Sugimoto D, Bowen SL, Meehan WP, Stracciolini A. Effects of neuromuscular training on children and young adults with Down syndrome: systematic review and meta-analysis. Res Dev Disabil. 2016;55:197–206. Li C, Chen S, Meng How Y, Zhang AL. Benefits of physical exercise intervention on fitness of individuals with Down syndrome. Int J Rehabil Res. 2013;36:187–195. Seron BB, Modesto EL, Stanganelli LCR, Carvalho EMO de, Greguol M. Effects of aerobic and resistance training on the cardiorespiratory fitness of young people with Down syndrome. Rev Bras Cineantropometria & Desempenho Hum. 2017;19:385–394. Downs SJ, Boddy LM, Knowles ZR, Fairclough SJ, Stratton G. Exploring opportunities available and perceived barriers to physical activity engagement in children and young people with Down syndrome. Eur J Spec Needs Educ. 2013;28:270–287. Love A, Agiovlasitis S. How do adults with Down syndrome perceive physical activity? Adapt Phys Act Q. 2016;33:253–270. Fiorilli G, di Cagno A, Iuliano E, Aquino G, Calcagnile G, Calcagno G. Special Olympics swimming: positive effects on young people with Down syndrome. Sport Sci Health. 2016;12:339–346.

  • “El ejercicio físico promueve la eficacia de la medicación antiparkinsoniana”

    DÍA MUNDIAL DEL PÁRKINSON: “EL EJERCICIO FÍSICO PROMUEVE LA EFICACIA DE LA MEDICACIÓN ANTIPARKINSONIANA”. Día Mundial del Párkinson: “Los/as educadores/as físico deportivos/as deben cobrar fuerza desde la perspectiva multidisciplinar, buscando que los/as pacientes con enfermedad de Párkinson participen con seguridad en variados programas de ejercicio para mejorar la condición física, el rendimiento motor y la movilidad funcional, con el objetivo final de ser físicamente activos/as”. Por David Suárez. En el Día Mundial del Párkinson el Consejo General de la Educación Física y Deportiva pone el acento en la importancia de los programas de ejercicio físico como coadyuvantes a los tratamientos sanitarios, y resaltar la importancia de que la ciencia siga avanzando para conocer con más precisión el efecto modificador del ejercicio sobre la enfermedad. Por el Dr. David Suárez Iglesias, col. 59.832, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, docente e investigador en la Universidad de León. La enfermedad de Parkinson (EP) es el segundo trastorno neurodegenerativo más común. Afecta a más de 6 millones de personas globalmente, sobre el 1% de la población mayor de 60 años, proporción que aumenta con la edad, y es un poco más frecuente en hombres que en mujeres [1]. La EP es heterogénea y va progresando en el tiempo, lenta o rápidamente. La pérdida de neuronas dopaminérgicas y la degeneración de otros tipos de neuronas en el sistema nervioso central y periférico resultan en un complejo deterioro motor, así como en trastornos no motores a nivel cognitivo, afectivo o sensorial [2]. No existen tratamientos farmacológicos o quirúrgicos eficaces que aborden todo el espectro de síntomas de la EP. Actualmente, los tratamientos basados en la dopamina persiguen mejorar los síntomas motores iniciales (temblor, rigidez, bradiquinesia), mientras los síntomas no motores (estreñimiento, cognición, estado de ánimo, sueño) requieren de enfoques no dopaminérgicos. Sin embargo, se asocian con importantes efectos secundarios negativos. Por si fuera poco, el efecto terapéutico de los tratamientos dopaminérgicos disminuye gradualmente con el tiempo [2]. Incluso ante una medicación óptima, las deficiencias motoras continúan, particularmente las de equilibrio y marcha que conllevan diversos grados de discapacidad y disminución de la calidad de vida. En este contexto, los modelos integrales de atención basados en enfoques multidisciplinarios pueden lograr abordar mejor la complejidad general de la EP [3]. Así, existen terapias complementarias no farmacológicas, como el ejercicio físico (EF), que resultan beneficiosas en diferentes grupos de personas con EP. El EF promueve la eficacia de la medicación antiparkinsoniana, aunque no disminuye los efectos secundarios [2]. También mejora el manejo de los síntomas, la función fisiológica y estructural del cerebro, y se sugiere que ayuda a retrasar la progresión de la enfermedad [4–6]. En particular, se ha demostrado que las intervenciones físicas mejoran los trastornos motores (incluidos el equilibrio, la marcha, el riesgo de caídas y la función física) y los trastornos no motores (como las alteraciones del sueño, la función cognitiva y la calidad de vida) [5,7–9]. Sin embargo, falta un consenso sólido sobre el modo óptimo de entrenamiento y la dosis de EF para la heterogénea población de pacientes con EP, es decir, clarificar quién se beneficia más y cuándo, de qué tipo de ejercicio, con qué frecuencia y duración y a qué intensidad [10]. En este sentido, convendría una orientación de medicina de precisión para optimizar el efecto modificador del EF sobre la enfermedad, puesto que el EF debería ser prescrito de forma eficaz y personalizada, con el mismo rigor que las intervenciones farmacológicas [3]. La coordinación de profesionales de la salud de distintas áreas de conocimiento dentro de redes dedicadas, y las interacciones constantes con las comunidades de pacientes con EP, pueden servir con éxito para este propósito [4,6]. Concretamente, se necesita un trabajo colaborativo entre los campos de los trastornos del movimiento y las ciencias del deporte [4]. Tradicionalmente, se ha adoptado la fisioterapia para satisfacer las necesidades de EF de un/a determinado/a paciente con EP, pero hay pocas pruebas que orienten estas intervenciones. De hecho, el mayor ensayo clínico aleatorizado hasta la fecha sobre caídas en población con EP (541 participantes), que probó un nuevo programa de “fisioterapia en casa” para reducir su incidencia, no fue efectivo, y aquellos/as con EP más grave caían con mayor frecuencia después de la intervención [11]. Por todo ello, los/as educadores/as físico deportivos/as deben cobrar fuerza desde la perspectiva multidisciplinar, buscando que los/as pacientes con EP participen con seguridad en variados programas de ejercicio para mejorar la condición física [4], el rendimiento motor y la movilidad funcional [12], con el objetivo final de ser físicamente activos/as. No en vano, estudios recientes muestran que incluso aquellos/as con EP de leve a moderada, emplean el 75% de todo el tiempo despiertos en comportamientos sedentarios [13]. A este respecto, encontramos programas cuya aplicación beneficiosa está sostenida por la evidencia científica, donde los/as educadores/as físico deportivos/as pueden desempeñar un papel notable por su alta competencia en diversas disciplinas de la actividad física y del deporte. Los principales ejemplos incluyen los programas basados en ejercicios en el medio acuático para mejorar el equilibrio, el miedo a las caídas y la calidad de vida relacionada con la salud [14]; la marcha nórdica y la caminata a paso ligero para mejorar el equilibrio dinámico y la capacidad aeróbica; el entrenamiento de fuerza, el Taichí o el baile que alivian los síntomas motores [12]; incluso el ciclismo [10] o el Pilates [15] tienen el potencial de mejorar la función motora del miembro inferior. REFERENCIAS: Tysnes OB, Storstein A. Epidemiology of Parkinson’s disease. J Neural Transm. 2017;124:901–905. Armstrong MJ, Okun MS. Diagnosis and treatment of Parkinson disease: a review. JAMA - J Am Med Assoc. 2020;323:548–560. Ellis T, Rochester L. Mobilizing Parkinson’s disease: the future of exercise. J Parkinsons Dis. 2018;8:S95–S100. Bouça-Machado R, Rosário A, Caldeira D, Castro Caldas A, Guerreiro D, Venturelli M, Tinazzi M, Schena F, J. Ferreira J. Physical activity, exercise, and physiotherapy in Parkinson’s disease: defining the concepts. Mov Disord Clin Pract. 2020;7:7–15. Feng YS, Yang SD, Tan ZX, Wang MM, Xing Y, Dong F, Zhang F. The benefits and mechanisms of exercise training for Parkinson’s disease. Life Sci. 2020;245:117345. Ferrazzoli D, Ortelli P, Cucca A, Bakdounes L, Canesi M, Volpe D. Motor-cognitive approach and aerobic training: a synergism for rehabilitative intervention in Parkinson’s disease. Neurodegener Dis Manag. 2020 February 10;10:41–55. Amara AW, Memon AA. Effects of exercise on non-motor symptoms in Parkinson’s disease. Clin Ther. 2018;40:8–15. Amara AW, Wood KH, Joop A, Memon RA, Pilkington J, Tuggle SC, Reams J, Barrett MJ, Edwards DA, Weltman AL, et al. Randomized, controlled trial of exercise on objective and subjective sleep in Parkinson’s disease. Mov Disord. 2020. doi: 10.1002/mds.28009. [artículo publicado electrónicamente previo a su publicación en papel] Miller KJ, Suárez-Iglesias D, Seijo-Martínez M, Ayán C. Physiotherapy for freezing of gait in Parkinson’s disease: A systematic review and meta-analysis. Rev Neurol. 2019;70:161–169. Miner DG, Aron A, DiSalvo E. Therapeutic effects of forced exercise cycling in individuals with Parkinson’s disease. J Neurol Sci. 2020;410:116677. Ashburn A, Pickering R, McIntosh E, Hulbert S, Rochester L, Roberts HC, Nieuwboer A, Kunkel D, Goodwin VA, Lamb SE, et al. Exercise-and strategy-based physiotherapy-delivered intervention for preventing repeat falls in people with parkinson’s: The PDSAFE RCT. Health Technol Assess (Rockv). 2019;23:1–147. Mak MKY, Wong-Yu ISK. Exercise for Parkinson’s disease. Int Rev Neurobiol. 2019;147:1-44. Benka Wallén M, Franzén E, Nero H, Hagströmer M. Levels and patterns of physical activity and sedentary behavior in elderly people with mild to moderate Parkinson disease. Phys Ther. 2015;95:1135–1141. Cugusi L, Manca A, Bergamin M, Di Blasio A, Monticone M, Deriu F, Mercuro G. Aquatic exercise improves motor impairments in people with Parkinson’s disease, with similar or greater benefits than land-based exercise: a systematic review. J Physiother. 2019;65:65–74. Suárez-Iglesias D, Miller KJ, Seijo-Martínez M, Ayán C. Benefits of Pilates in Parkinson’s disease: a systematic review and meta-analysis. Medicina (Kaunas). 2019;55:476.

  • Día de las Personas con Discapacidad: la AF como derecho y cuestión de salud pública

    DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD: LA PARTICIPACIÓN EN ACTIVIDAD FÍSICA COMO UN DERECHO Y UNA CUESTIÓN DE SALUD PÚBLICA Día Internacional de las Personas con Discapacidad: La influencia de los/as educadores/as físico deportivos/as “sobre el comportamiento relativo a la actividad física en personas que experimentan discapacidad es probablemente más relevante que en la población general”. Por David Suárez. En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad el Consejo General de la Educación Física y Deportiva quiere resaltar la importancia de la práctica físico-deportiva en esta población con el objetivo de mitigar el desacondicionamiento físico a largo plazo. Por el Dr. David Suárez Iglesias, col. 59.832, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, docente e investigador en la Universidad de León. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad concibe a las personas con discapacidad como “aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás” [1]. Las personas con discapacidad, incluidas las discapacidades de movilidad, sensoriales, intelectuales y psicológicas, constituyen alrededor del 15% de la población mundial, de las cuales un 2-4% experimentan dificultades significativas en su funcionamiento [2]. Es importante señalar que la discapacidad afecta a casi todos los individuos en algún momento de la vida. La prevalencia de la discapacidad aumenta proporcionalmente con la edad y es tanto una causa como una consecuencia de las enfermedades crónicas [3]. Éstas últimas derivan en muchos casos de la prevalencia de estilos de vida sedentarios en esta población, donde los programas que promueven la actividad física a menudo no abordan sus necesidades específicas debido a distintas barreras ambientales y sociales [4]. Los factores actitudinales también actúan como barreras para la plena participación. En este contexto, cada vez hay más pruebas que demuestran el impacto positivo de la actividad física y el deporte en los resultados relacionados con la salud física, la salud mental, la participación en la comunidad y, en algunos casos, la neurorrecuperación para las personas con discapacidades [5]. Por lo tanto, la participación en actividad física a lo largo de la vida debe ser vista no sólo como una cuestión de derechos [1] sino también de salud pública. De este modo, un marco de ejercicio transformativo podría integrar cuatro áreas como la rehabilitación, el ejercicio específico de acondicionamiento, el fitness y la actividad física para toda la vida, en un continuum de estrategias/programas de ejercicios adaptados individualmente para mejorar la función de los sistemas con peor funcionamiento (por ejemplo, neuromotores, cardiorrespiratorios, musculoesqueléticos, mentales, metabólicos). Deberían ser profesionales cualificados los que conduzcan las adaptaciones a los ejercicios, equipamientos y programas en toda la variedad de servicios ofrecidos para satisfacer los objetivos individuales [6]. A nivel español, nos encontramos en un ámbito de trabajo donde confluyen profesionales capacitados especialmente para la atención en rehabilitación y otros que, sin pertenecer todavía al Sistema Nacional de Salud, pueden satisfacer algunas de las necesidades de rehabilitación física de la población. Estamos hablando del educador/a físico deportivo/a [7], cuya influencia sobre el comportamiento relativo a la actividad física en personas que experimentan discapacidad es probablemente más relevante que en la población general [8]. De este modo, en correspondencia con la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible de la ONU, y dentro de una fuerza de trabajo multidisciplinar, el educador/a físico deportivo/a puede cumplir con los requerimientos de la transición rehabilitación-a-bienestar (o paciente a participante) de la población con discapacidad, dentro de sus competencias y prácticas específicas [7]. La importancia de estos profesionales fue resaltada en el 5th International State-of-the-Art Congress “Rehabilitation: Mobility, Exercise and Sports”, argumentándose que deberían desempeñar un rol ayudando a las personas con discapacidad en las actividades físicas en tiempo libre y en los deportes durante toda su vida, con el objetivo principal de mitigar el desacondicionamiento físico a largo plazo. Esta clase de reuniones científicas sobre rehabilitación, en el marco de las ciencias del movimiento humano, ponen de relieve contextos de investigación como ejercicio es medicina y envejecimiento saludable con una discapacidad, donde se concentran cuestiones como la restauración de la movilidad y la recuperación funcional de la discapacidad, así como la comprensión, desarrollo teórico e implementación de deportes adaptados [9]. REFERENCIAS: Naciones Unidas. Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. 2006 Disponible en http://www.un.org/spanish/disabilities/default.asp?id=497 WHO. World report on disability. Geneva; 2011. WHO. Discapacidad y salud. 2018 Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/disability-and-health Kirchner CE, Gerber EG, Smith BC. Designed to deter. Community barriers to physical activity for people with visual or motor impairments. Am J Prev Med. 2008;34:349–352. Blauwet CA. More than just a game: the public health impact of sport and physical activity for people with disabilities (The 2017 DeLisa Lecture). Am J Phys Med Rehabil. 2019;98:1–6. Rimmer J, Lai B. Framing new pathways in transformative exercise for individuals with existing and newly acquired disability. Disabil Rehabil. 2017 January 16;39:173–180. Jesus TS, Landry MD, Dussault G, Fronteira I. Human resources for health (and rehabilitation): Six Rehab-Workforce Challenges for the century. Hum Resour Health. 2017;15:8. van der Ploeg HP, van der Beek AJ, van der Woude LH V, van Mechelen W. Physical activity for people with a disability: a conceptual model. Sport Med. 2004;34:639–649. de Groot S, Houdijk H, Hettinga F, Janssen T, Plaggenmarsch C, Dekker R, Mouton N, van der Woude L. Fifth international state-of-the-art congress “Rehabilitation: Mobility, Exercise & Sports”: an overview. Disabil Rehabil. 2017;39:115–120.

  • Día Internacional de las Personas Mayores: envejecimiento activo a través del ejercicio

    DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES: ENVEJECIMIENTO ACTIVO A TRAVÉS DEL EJERCICIO 1 de octubre Día Internacional de las Personas Mayores: “Es fundamental la supervisión del ejercicio y una individualización del mismo por profesionales de la Educación Física y Deportiva, que se asegurarán de tener en cuenta cada una de las características que presenten los mayores y a las que hay que atender a la hora de pautar, programar y diseñar el ejercicio a realizar por el mayor”. Dra. Lidia Brea. En el Día Internacional de las Personas Mayores el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) quiere poner el acento en la importancia de que la supervisión e individualización del ejercicio físico en esta población ha de realizarse por las personas profesionales cualificadas para ello, es decir, los/as educadores/as físico deportivos/as. Por ello, trae este artículo de divulgación donde se subraya la necesidad de la práctica físico-deportiva en el adulto mayor. Por la Dra. Dña. Lidia Brea, col. 57.496, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, profesora de la Universidad Europea de Madrid. La vejez, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde un punto de vista biológico, es la consecuencia de la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un aumento del riesgo de enfermedad, y finalmente a la muerte [1]. Sin embargo, se puede retrasar ese deterioro de las capacidades físicas, o bien atenuarlo, gracias a la práctica de ejercicio físico, consiguiendo no sobrepasar el umbral de discapacidad. Se trata de desarrollar un envejecimiento fisiológico natural y por el que vamos a tener que pasar todos, en contra de un envejecimiento patológico. Según datos de las Naciones Unidas [2], España se encuentra en el 4º lugar a nivel mundial con población de más de 65 años y en el 5º si se tiene en cuenta población de más de 80 años. Además, se estima que en el año 2050 el 34.4% de la población de nuestro país tendrá más de 65 años [2]. Esto supone que cada vez habrá más población mayor y que se necesitan actuaciones claras, concisas y útiles para prevenir enfermedades asociadas a ello y para mejorar la calidad de vida de las personas de edad avanzada. Los/as educadores/as físico deportivos/as, con su herramienta de trabajo, el entrenamiento, son capaces de obtener beneficios en este perfil poblacional desde 4 áreas diferentes: la preventiva, la de mantenimiento, la de la recreación y la de la readaptación física (por ejemplo, de estados de fatiga o de periodos de inactividad) [3]. Uno de los principales problemas que derivan del envejecimiento es la pérdida de masa muscular (principalmente fibras de tipo II), lo que supone que los mayores tengan disminuida su capacidad de fuerza. Este aspecto es fundamental de cara a poder realizar las actividades básicas de la vida diaria, tales como subir escaleras, cocinar o asearse, por ejemplo. Autores como Serra-Rexach, junto con Alejandro Lucía y colaboradores [4], han realizado diferentes investigaciones en las que se han visto mejoras en la fuerza muscular hasta en mayores de más de 90 años. Es importante establecer que los mayores deben realizar 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 de intensidad vigorosa, sumando a ello dos sesiones de fuerza a la semana, en una intensidad de 4 a 8 sobre 10, y un trabajo de flexibilidad el mayor número de veces en semana posible [5]. El hecho de seguir estas recomendaciones, siempre supervisadas por un/a educador/a físico deportivo/a, es fundamental para mejorar su capacidad funcional y su calidad de vida, evitando la fragilidad y la dependencia. Además, suele ser normal que los mayores presenten alguna otra enfermedad crónica, tal como diabetes tipo 2, hipertensión o alguna enfermedad de tipo obstructiva, por ello es fundamental la supervisión del ejercicio y una individualización del mismo por profesionales de la Educación Física y Deportiva, que se asegurarán de tener en cuenta cada una de las características que presenten los mayores y a las que hay que atender a la hora de pautar, programar y diseñar el ejercicio a realizar por el mayor. REFERENCIAS: United Nations Department of Economic and Social Affairs/Population Division. World Population Prospects: The 2012 Revision, Highlights and Advance Tables. 2012. Font, P. 3º edad. 3º edad. Actividad Física y Salud. Paidotribo: Barcelona. 2003 Serra‐Rexach, José A., et al. "Short‐term, light‐to moderate‐intensity exercise training improves leg muscle strength in the oldest old: a randomized controlled trial." Journal of the American Geriatrics Society 59.4 (2011): 594-602. ACSM. ACSM's guidelines for exercise testing and prescription. Wolters Kluwer, 2017.

  • Día Mundial del Colesterol: el ejercicio físico como medida de prevención y control

    DÍA MUNDIAL DEL COLESTEROL: EL EJERCICIO FÍSICO COMO MEDIDA DE PREVENCIÓN Y CONTROL 19 de septiembre Día Mundial del Colesterol: “La supervisión por parte de educadores/as físico deportivos/as garantizará la realización de ejercicio físico efectivo y seguro, tomando en consideración la prescripción médica en los casos necesarios por riesgo de la persona, tanto para la prevención como para reducir y controlar la hipercolesterolemia”. Dr. Valentín Fernández. En el Día Mundial del Colesterol el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) considera necesario divulgar la importancia del ejercicio físico como medida preventiva y de control en personas con hipercolesterolemia, evitando así los riesgos cardiovasculares y de padecer otras afecciones como diabetes o hipertensión. Por el Dr. D. Valentín Fernández, col. 55.976, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, profesor de la Universidad Europea de Madrid. El colesterol es una sustancia grasa que se encuentra en todas las células del cuerpo humano y es necesaria en la realización y regulación de funciones biológicas básicas como la formación de hormonas, vitamina D o ácidos que intervienen en la digestión de los alimentos. A pesar de este valor biológico para el organismo humano, el exceso de colesterol en la sangre, también conocido como hipercolesterolemia, puede provocar una acumulación que se adhiere a las paredes de los vasos sanguíneos. Esta acumulación se conoce como arterioesclerosis, y es un factor de riesgo asociado a enfermedades metabólicas, coronarias y cardiovasculares. La hipercolesterolemia está asociada a factores hereditarios, pero también a malos hábitos de vida, como una dieta inadecuada y un estilo de vida sedentario. Estos dos últimos factores son los que podemos controlar de cara a prevenir la aparición de la hipercolesterolemia y sus riesgos asociados. Además de cuidar la alimentación diaria, realizar ejercicio físico regular ayudará a la reducción del colesterol total y LDL (“colesterol malo”) y los triglicéridos, y contribuirá al aumento de los niveles sanguíneos de colesterol HDL o “colesterol bueno”. Por otro lado, el ejercicio físico no solo es útil en la prevención, también es una herramienta fundamental a la hora de reducir los niveles de colesterol en personas diagnosticadas, ya que los beneficios del ejercicio físico complementan los beneficios de la medicación. Respecto al ejercicio físico para reducir el colesterol, es importante individualizar el entrenamiento en función de las características y condición física de cada individuo. Pero además, debido al riesgo cardiovascular, y la común asociación de niveles altos de colesterol en sangre con padecer hipertensión o diabetes, se da la necesidad de contar con la supervisión médica a la hora de establecer los parámetros del ejercicio físico, sobre todo en personas de alto riesgo (mujeres y hombres mayores de 50 años con hipercolesterolemia y confluencia de las patologías antes señaladas, o factores de riesgo como tabaquismo o daño hepático). El ejercicio físico que se recomienda para reducir y controlar el colesterol es ejercicio aeróbico a intensidad moderada. Sin embargo, cada vez existe mayor evidencia científica de que el ejercicio de alta intensidad también ofrece beneficios a la hora de mejorar los niveles de HDL. De hecho, las últimas investigaciones publicadas destacan que la opción más adecuada parece ser la combinación de ejercicio de intensidad moderada-baja con sesiones de ejercicio de alta intensidad. Por otro lado, como complemento se recomienda el ejercicio de fuerza con resistencias de intensidad media, trabajando con ejercicios generales que impliquen grandes grupos musculares. En este sentido, la supervisión por parte de educadores/as físico deportivos/as garantizará la realización de ejercicio físico efectivo y seguro, tomando en consideración la prescripción médica en los casos necesarios por riesgo de la persona, tanto para la prevención como para reducir y controlar la hipercolesterolemia. Junto con el inicio de un programa de ejercicio físico, o mejora y adecuación de éste, en caso de estar ya haciendo ejercicio físico regular, pero no ser suficiente para controlar el colesterol, es fundamental cambiar los hábitos de vida. Entrenar 45-60 minutos al día durante 3-5 días por semana puede no ser suficiente si nuestra alimentación es inadecuada y, sobre todo, si el resto de las horas del día nuestro nivel de actividad física es bajo o nulo. Desplazarse caminando o en bici en vez de en vehículo, subir y bajar escaleras en vez de usar el ascensor, pasear en el tiempo libre, bailar, … en definitiva reducir el sedentarismo junto al entrenamiento específico supondrá el cambio de hábitos que reduzca el riesgo de hipercolesterolemia y convierta nuestra vida en saludable.

  • Día Mundial de la Columna Vertebral: ejercicio, un aliado contra el dolor

    DÍA MUNDIAL DE LA COLUMNA VERTEBRAL: ¿PUEDE EL EJERCICIO FÍSICO MEJORAR EL DOLOR DE ESPALDA? Día Mundial de la Columna Vertebral: el ejercicio físico, guiado por un/a educador/a físico deportivo/a, puede ayudar a eliminar malos hábitos posturales y patrones incorrectos que favorecen el dolor de espalda. En el Día Mundial de la Columna Vertebral el Consejo General de la Educación Física y Deportiva quiere recordar que el ejercicio físico en un aliado para prevenir y mejorar el dolor de espalda, siempre y cuando se realice bajo las pautas de profesionales cualificados para ello, es decir, educadores/as físico deportivos/as. Por D. Alejandro Vera Carrasco, col. 58.112, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, entrenador en Éxito28Madrid. Sufrir algún tipo de dolor es cada vez más común en España. En 2018 el 93% de la población sufrió algún tipo de dolor, lo cual sitúa a nuestro país como el cuarto país con mayor incidencia, por detrás de Portugal, Canadá y Australia, siendo especialmente común en el trabajo, con un 58%, afectando al desempeño en el mismo y suponiendo más de 11.000 millones de euros al Estado [1]. Si analizamos las principales zonas de dolor, encontramos que las tres primeras son la espalda (95%), la zona lumbar (91%) y la zona cervical (89%) [1], es decir las tres curvaturas que forman la columna vertebral [2]. Si analizamos más a fondo los tipos de lesiones que se producen en la columna, podemos observar que las más comunes son: las hernias o protusiones discales, aplastamiento discal, enfermedad discal degenerativa, espondilolistesis, ciática, sensaciones irradiadas, estenosis, dolor muscular, desgarro o distensión de ligamentos, escoliosis, inhibición muscular y daños por traumatismos [3]. Por lo tanto, antes de comenzar un tratamiento para el dolor de espalda, se debe realizar una valoración previa, para diagnosticar el motivo del dolor de espalda, y a partir de ahí, establecer un protocolo de actuación en el que debería intervenir un equipo multidisciplinar formado por profesionales de la medicina, la farmacia, la fisioterapia y la educación física y deportiva. Muchas veces la figura del profesional de la educación física y deportiva no se ha considerado en este tipo de patologías, pero es de vital importancia, ya que el dolor de espalda se puede producir por malas posturas o por patrones de movimiento erróneos [3], y con los tratamientos médicos, farmacológicos y fisioterapéuticos, es posible que se eliminen los síntomas del dolor, pero con el tiempo, si no conseguimos eliminar esos malos hábitos posturales y patrones incorrectos, reaparecerán los síntomas. La forma de evitar esto es mediante el ejercicio físico, guiado por un/a educador/a físico deportivo/a. Otro de los principales errores a la hora del tratamiento es recomendar el reposo, ya que este tipo de patologías crónicas tienden a empeorar con la falta de actividad, por lo que debemos realizar actividades libres de dolor, por ejemplo, evitar sentarme durante tiempos prolongados si esto empeora mi dolor de espalda [3]. Además, las clásicas recomendaciones de natación, yoga o pilates pueden no ser las adecuadas para el tratamiento del dolor de espalda, e incluso podrían resultar perjudiciales, debido a que las causas que provocan el dolor son distintas en cada persona. Por lo tanto, el tipo de entrenamiento debe ser individualizado por los/as profesionales preparados/as para ello, es decir, por educadores/as físico deportivos/as. Uno de los factores principales a la hora de mejorar los patrones de movimiento y eliminar esta causa de dolor es el entrenamiento de la faja abdominal. El trabajo de estabilidad de esta zona puede prevenir movimientos dolorosos en las articulaciones entre las vértebras [4], permitiendo una mayor movilidad a los hombros y las caderas [5]. Por último, si queremos mejorar nuestra salud de espalda, podemos incluir sencillas acciones en nuestro día a día, evitando patrones de movimiento que pueden resultar perjudiciales, como evitar arquear la espalda por ejemplo al levantarnos de una silla, o la torsión y la rotación en gestos cotidianos [5]. REFERENCIAS: Grupo GSK. El Barómetro del dolor [Consultado 13 Sep 2019] Disponible en https://es.gsk.com/es-es/innovacion-responsable/salud-a-tu-alcance/el-barometro-del-dolor-el-compromiso-de-gsk-para-analizar-el-dolor-y-sus-causas/ Gilroy, A., MacPherson, B., Ross, L., Voll, M., & Wesker, K. Atlas de anatomía: Prometheus. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2009. McGill, S. El mecánico de la espalda. Argentina: Auroes de Argentina, 2015. Cavaggioni, L., Ongaro, L., Zannin, E., Iaia, F.M., Alberti, G. Effects of different core exercises on respiratory parameters and abdominal strength. J. Phys. Ther. Sci. 2015. 27(10): 3249-3253. Boyle, M. El entrenamiento funcional aplicado a los deportes. Ediciones Tutor, SA, 2017.

  • Día Mundial de la Psoriasis: el ejercicio ayuda a controlar la patología

    DÍA MUNDIAL DE LA PSORIASIS: EL EJERCICIO FÍSICO AYUDA A CONTROLAR LA PATOLOGÍA POR SU INFLUENCIA EN EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Día Mundial de la Psoriasis: al igual que el control de la patología la supervisa el dermatólogo y/o reumatólogo, el control de un buen programa de ejercicio físico ha de estar asesorado por educadores/as físico deportivos/as. En el Día Mundial de la Psoriasis el Consejo General de la Educación Física y Deportiva considera necesario divulgar la importancia del ejercicio físico como coadyudante al control y tratamiento de la psoriasis, ayudando a disminuir los brotes y suavizándolos en el caso de que aparezcan. Por D. Luis Miguel Pérez, col. 54.122, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, entrenador personal en entrenaconluismi.com. La psoriasis no es una enfermedad de la piel, sino que es una enfermedad que afecta al sistema inmune y éste puede causar problemas en la piel y puede verse reflejado causando hinchazón, picor, piel escamada, etc. en diferentes partes del cuerpo, así como también puede afectar a las articulaciones, principalmente rodillas, codos, manos y dedos, conociéndose este tipo como artritis psoriásica. Debido a que tanto el sobrepeso y la obesidad como periodos de estrés son factores que pueden influir de forma negativa en la propia enfermedad, éstos deben tenerse en cuenta para disminuir la frecuencia de brotes en la psoriasis. Por ello mismo es importante que, al igual que el control de la patología la supervisa el dermatólogo y/o reumatólogo (en caso de la artritis psoriásica), el control de un buen programa de ejercicio físico ha de estar asesorado por educadores/as físico deportivos/as que garanticen la ejecución de un plan de entrenamiento físico adecuado y, lo más importante, que sea capaz de guiar y adaptar dicho programa de ejercicio y las sesiones en el día a día para conseguir el objetivo de forma segura y eficiente. Hábitos saludables como tener una buena hidratación y nutrición, mantener un descanso suficiente y realizar actividad física de forma regular todos los días, contribuyen a conseguir y mantener un nivel de bienestar óptimo para el buen control de la patología. Es muy importante que aquellas personas con artritis psoriásica realicen un programa de ejercicio individualizado, adecuado a sus posibilidades y capacidades. Está demostrado que actividades moderadas mejoran la efectividad del sistema inmune sin efectos contrarios, como sucede con actividades de alta o muy alta intensidad en el que los glóbulos blancos disminuyen, por un breve periodo de tiempo, su actividad. Dicho fenómeno se denomina periodo de ventana inmunológica provocado por el ejercicio. De esta forma el sistema inmunitario se verá reforzado sin necesidad de padecer periodos de riesgo de infecciones. La actividad física de larga duración mejora el aporte de oxígeno y nutrientes a todo el organismo, tanto de músculos como en el cerebro y sistema nervioso, haciéndolos más eficientes y disminuyendo así la fatiga de todos los órganos y sistemas. Por otro lado también colabora en que las células del sistema inmune inspeccionen mejor y más eficientemente el organismo para detectar cualquier tipo de agente infeccioso y eliminarlo. Es muy importante que para poder disfrutar de los beneficios del ejercicio físico lo realices de forma regular, que según la Organización Mundial de la Salud ha de ser de al menos 150 minutos a la semana, siendo cada sesión de al menos de 20 minutos. Esto siempre y cuando no exista dolor articular y tu médico de cabecera o reumatólogo no lo contraindique. Además de aquellas actividades donde necesites un calzado específico tendrás que tener en cuenta que este sea cómodo y adecuado para la actividad que se vayas a realizar, ya que si este es incómodo, aprieta demasiado o no está diseñado para la actividad que vayas a realizar puede ser muy perjudicial para las articulaciones del pie y aumentar el impacto sobre las articulaciones. En todo caso, si vas a iniciarte comienza siempre de poco a poco con un par de días a la semana y unos 20 minutos poco intensos, según te vayas acostumbrando aumenta el tiempo y los días. Pero sobre todo, consulta con tu especialista en ejercicio físico, un/a educador/a físico deportivo/a, y haz que tus nuevos hábitos sean más saludables.

  • Día Mundial contra la Obesidad: el ejercicio físico como herramienta

    DÍA MUNDIAL CONTRA LA OBESIDAD: EL EJERCICIO FÍSICO COMO HERRAMIENTA 12 de noviembre Día Mundial contra la Obesidad: “Atendiendo a que el sedentarismo provoca el aumento de la obesidad, que el ejercicio físico puede combatirla y a que España se encuentra en situación alarmante con respecto a el presente y el futuro de ésta (observando las cifras de obesidad infantil), se muestra necesario la inclusión del ejercicio físico como herramienta sociosanitaria para conseguir mejoras al respecto”. Dra. Lidia Brea. El ejercicio físico es una herramienta muy potente para combatir la obesidad, especialmente porque ésta se asocia a niveles de sedentarismo e inactividad física preocupantes. Por eso, en el Día Mundial contra la Obesidad, el Consejo General de la Educación Física y Deportiva trae un artículo divulgativo de interés realizado por una experta en educación física y deportiva orientada a la salud. Por la Dra. Dña. Lidia Brea, col. 57.496, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, profesora de la Universidad Europea de Madrid. Según datos de la última Encuesta Nacional de Salud del año 2017 [1], el 62.5% de los hombres y el 46.8% de las mujeres tienen sobrepeso u obesidad en nuestro país. Si se tiene en cuenta solo la obesidad, se estaría rondando el 17% de la población aunando ambos sexos1. Pero todavía más alarmantes son las cifras de niños con obesidad en nuestro país, de cada diez niños, dos presentan sobrepeso y uno obesidad [1]. La obesidad ya es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como una epidemia a nivel mundial [2], provocando 2.8 millones de muertes al año. Además de esa cifra, la obesidad y el sedentarismo inducen a una mayor probabilidad de enfermedad cardíaca, pulmonar y metabólica, patologías graves que suelen derivar en un deterioro importante de la calidad de vida de quienes las sufren. En su nota informativa de febrero de 2018 [3], la OMS establece que la obesidad está producida por un aumento del consumo de alimentos de alto contenido calórico y a su vez un descenso de la actividad física realizada por la población y que para prevenirla es necesario limitar la ingesta energética, aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres, cereales integrales y frutos secos y, a su vez, realizar actividad física de forma periódica. A pesar de ello, según el último Eurobarómetro publicado [4], el 46% de la población española declara no realizar nunca actividad física. Atendiendo a que el sedentarismo provoca el aumento de la obesidad, que el ejercicio físico puede combatirla y a que España se encuentra en situación alarmante con respecto a el presente y el futuro de ésta (observando las cifras de obesidad infantil), se muestra necesario la inclusión del ejercicio físico como herramienta sociosanitaria para conseguir mejoras al respecto. Para ello es fundamental que los/as educadores/as físicos deportivos/as, desde la infancia, consigan que los niños se adhieran a la práctica de ejercicio físico (consiguiendo al menos la recomendación de 60 minutos diarios de ejercicio [5]). A su vez, los profesionales de la Educación Física y Deportiva son capaces de realizar programas individualizados y especializados para población con sobrepeso y obesidad, que consigan reducir los niveles de grasa visceral (la más peligrosa de cara a comorbilidades [6]) y de grasa total. Este tipo de acciones tienen como uno de sus objetivos el aumento de la masa magra, lo que conlleva un aumento del gasto Kcal en reposo y, por tanto, una mayor facilidad a la hora de recudir Kg totales. En este sentido, parece importante incluir programas de ejercicio físico en los que el entrenamiento de fuerza sea prioritario, buscando además combatir la obesidad sarcopénica, producida por la disminución natural de masa muscular con el paso del tiempo y derivando en un aumento de masa grasa si no se combate. Además, se debe incluir (tras un periodo óptimo de adaptación) entrenamientos interválicos de alta intensidad, ya que se han establecido como una estrategia eficiente para disminuir los depósitos de masa grasa, incluidos los de masa grasa visceral [7], teniendo en cuenta que estos programas muestran mayores adherencias a los programas de ejercicio físico, por su reducción de tiempo de sesión. Es muy importante dejar claro que aquellos que tienen ya sobrepeso se benefician incluso más de todos los efectos que tiene el ejercicio físico que aquellos que no sufren esta enfermedad. En un estudio publicado en la revista PLOS ONE, Moore y colaboradores, observaron que realizar más ejercicio físico en tiempo de ocio está asociado con una mayor esperanza de vida, siendo esta ganancia incluso mayor en personas con Índices de Masa Corporal más elevados [8]. REFERENCIAS: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social. Encuesta Nacional de Salud. 2017. Vandevijvere, Stefanie, et al. "Increased food energy supply as a major driver of the obesity epidemic: a global analysis." Bulletin of the World Health Organization 93 (2015): 446-456. Organización Mundial de la Salud. Obesidad y sobrepeso. 2018. Eurobarometer, Special. "Sport and physical activity." Brussels: TNS Opinion & Social (2017). ACSM. ACSM's guidelines for exercise testing and prescription. Wolters Kluwer, 2017. Amato, Marco C., et al. "Visceral Adiposity Index: a reliable indicator of visceral fat function associated with cardiometabolic risk." Diabetes care 33.4 (2010): 920-922. Maillard, Florie, Bruno Pereira, and Nathalie Boisseau. "Effect of high-intensity interval training on total, abdominal and visceral fat mass: a meta-analysis." Sports Medicine 48.2 (2018): 269-288. Moore, Steven C., et al. "Leisure time physical activity of moderate to vigorous intensity and mortality: a large pooled cohort analysis." PLoS medicine 9.11 (2012): e1001335.

  • Día Mundial de la Diabetes: ejercicio físico siempre con EFD

    DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES: EN EJERCICIO FÍSICO ASESÓRATE POR PROFESIONALES ESPECIALIZADOS, EDUCADORES/AS FÍSICO DEPORTIVOS/AS 14 de noviembre Día Mundial de la Diabetes: Si tienes diabetes, en materia de ejercicio físico asesórate por profesionales especializados, educadores/as físico deportivos/as, y siempre comunica a tu médico especialista sobre tu actividad física o los deseos de realizarla para que te indique cuáles son las recomendaciones o contraindicaciones en tu caso. En el Día Mundial de la Diabetes el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) considera necesario divulgar la importancia del ejercicio físico no solo como ayuda al tratamiento, sino como un pilar fundamental del mismo. En el que muchas asociaciones internacionales lo consideran tan importante como el control de la nutrición y de la propia medicación. Por D. Luis Miguel Pérez, col. 54.122, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, entrenador personal en entrenaconluismi.com. Actualmente en España hay unos 5 millones de personas diagnosticadas de diabetes y se estima que más de 2 millones más padecen esta patología y no lo saben (FEDE, 2014). Pese a ello se estima que 3 millones de personas más tienen una tolerancia anormal a la glucosa (Estudio di@betes, 2012), lo que indica una alta prevalencia a padecer diabetes. Y no nos quedamos ahí, ya que según la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (2018) cada año aumenta en hasta 400.000 el número de personas con diabetes. Aunque nadie pone en duda el efecto preventivo del ejercicio en personas que son susceptibles de padecer diabetes, ya sea por antecedentes familiares, hábitos de vida sedentarios o haber padecido algún problema de salud como un infarto de miocardio o padecer enfermedad metabólica, entre otras razones. A diferencia de la insulina o los antidiabéticos orales, la práctica regular de actividad física tiene unos beneficios multifactoriales mejorando las condiciones del organismo, a nivel físico y psicológico. Es recomendable que tanto las personas que se inician en el deporte como las que padecen situaciones excepcionales, como es el caso de las personas con diabetes, se dejen asesorar por educadores/as físico deportivos/as. De esta manera estarán asegurando una práctica deportiva segura y de calidad. Para aquellas personas que se inician y tienen poca experiencia deportiva es recomendable que comiencen con ejercicios suaves como ligeras caminatas, paseos, alguna ruta en la naturaleza o sesiones de natación, incluso bicicleta. Se puede comenzar con pequeñas sesiones de 20 minutos subiendo poco a poco el tiempo. Hay que tener en cuenta que si las sesiones durasen menos, es recomendable que se hagan dos en el mismo día (mañana y tarde) para llegar a esos 20-30 minutos de sesión. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza es igualmente recomendable para todas las personas por sus múltiples beneficios para la salud y para el mantenimiento de una calidad de vida óptima a largo plazo. Al igual que realizar entrenamientos de alta intensidad o HIIT, debido a que las últimas investigaciones científicas revelan grandes beneficios para las personas con diabetes. Pero en estos casos se debe hacer mayor hincapié en contar con educadores/as físico deportivos/as que supervisen este tipo de entrenamientos para evitar efectos no deseados en la glucemia, pudiendo causar hiperglucemias durante el entrenamiento o hipoglucemias durante 24 horas posteriores a la sesión. Aquellas personas que practiquen deporte de competición o realicen entrenamientos muy intensos y/o prolongados es muy recomendable también que cuenten con personal cualificado y especializado para programar, diseñar y gestionar los entrenamientos y así controlar los efectos que el ejercicio puede tener durante la glucemia, ya sea durante como después del entrenamiento. Contar con buenos profesionales a tu lado es la mejor manera de llegar a tus objetivos en las mejores condiciones. Actualmente, uno de los principales escollos sociosanitarios son la inactividad física y el sedentarismo: un estudio realizado por Nelson (2002) indica que el 69% de los pacientes no realiza ningún tipo de actividad física o está por debajo de los mínimos que marca la OMS. Estos datos son muy preocupantes y hacen pensar que las Administraciones no se toman el papel de la práctica regular de ejercicio físico tan en serio como se debería. La práctica regular de actividad física no solo tiene un papel fundamental para controlar los niveles de glucosa en sangre y ayudar a reducir los niveles de medicación, sino que también tiene un papel imprescindible en retrasar la aparición de complicaciones asociadas a la diabetes, como son la retinopatía, nefropatía o el pie diabético, entre otras, además de mejorar de forma notable la calidad de vida en aquellas personas que padecen algún tipo de complicación asociada a la diabetes. Es imprescindible que todas las personas se animen a llevar una vida lo más activa posible, ya que sabemos que de esta forma mejorará la calidad de la misma, con más energía y una visión más positiva de las cosas. Pero en personas con diabetes, en materia de ejercicio físico déjate asesorar por profesionales especializados, educadores/as físico deportivos/as, y siempre comunica a tu médico especialista sobre tu actividad física o los deseos de realizarla para que te indique cuáles son las recomendaciones o contraindicaciones en tu caso.

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