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España consolida su base científica en Sport Science, pero la élite sigue en riesgo

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    Consejo COLEF
  • hace 7 minutos
  • 4 Min. de lectura


ESPAÑA CONSOLIDA SU BASE CIENTÍFICA EN SPORT SCIENCE, PERO LA ÉLITE SIGUE EN RIESGO

España consolida en 2025 su potencia en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte con 22 universidades en el Shanghai Ranking, una más que el año anterior y varias que mejoran de tramo. Este crecimiento refuerza la base científica del sistema universitario español en Sport Science. Sin embargo, se reduce la presencia en la élite mundial, lo que evidencia un déficit de apoyo público. Con una financiación adecuada y un reconocimiento institucional real, las CAFyD españolas podrían liderar la disciplina a escala global.

El Shanghai Ranking of Sport Science 2025 vuelve a situar a España entre los grandes polos internacionales de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Este año son 22 universidades españolas las que aparecen en la clasificación mundial, una más que en 2024 y dos más que en 2023, lo que confirma una expansión sostenida de la masa crítica investigadora en este campo. No se trata de un dato menor: solo cuatro países —Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y China— superan a España en número de instituciones presentes en este ranking específico por disciplina.


Este crecimiento no es meramente cuantitativo. Varias universidades españolas han mejorado de tramo respecto al año anterior, ascendiendo dentro de la jerarquía mundial. Universidades que en 2024 estaban en el rango 201–300 han logrado entrar en el 151–200, otras han pasado del 101–150 al 51–100 y, además, nuevas instituciones se han incorporado por primera vez al ranking. Este movimiento hacia arriba de una parte significativa del sistema indica que la investigación en CAFyD en España no solo es amplia, sino también dinámica y competitiva, capaz de progresar incluso en un entorno de recursos limitados.


  1. 🔻 U. de Granada (INEF): puesto global 16 (en 2024: 12)

  2. 🔻 U. Europea de Madrid: puesto global 30 (en 2024: 25)

  3. 🔺 U. Rey Juan Carlos: puesto global 51–100 (en 2024: 101–150)

  4. 🔁 U. de Extremadura: puesto global 51–100 (en 2024: 51–100)

  5. 🔁 U. de Murcia: puesto global 51–100 (en 2024: 51–100)

  6. 🔺 UCAM: puesto global 101–150 (en 2024: no estaba)

  7. 🔁 U. de Girona (EUSES): puesto global 101–150 (en 2024: 101–150)

  8. 🔁 U. de Zaragoza: puesto global 101–150 (en 2024: 101–150)

  9. 🔻 U. Autónoma de Madrid: puesto global 151–200 (en 2024: 101–150)

  10. 🔺 U. Miguel Hernández de Elche: puesto global 151–200 (en 2024: 201–300)

  11. 🔺 U. Pablo de Olavide: puesto global 151–200 (en 2024: 201–300)

  12. 🔁 U. de Cádiz: puesto global 151–200 (en 2024: 151–200)

  13. 🔺 U. de Sevilla: puesto global 151–200 (en 2024: 201–300)

  14. 🔁 U. del País Vasco (IVEF): puesto global 151–200 (en 2024: 151–200)

  15. 🔺 U. Ramon Llull: puesto global 151–200 (en 2024: no estaba)

  16. 🔻 U. Politécnica de Madrid (INEF): puesto global 201–300 (en 2024: 151–200)

  17. 🔁 U. de A Coruña (INEF): puesto global 201–300 (en 2024: 201–300)

  18. 🔺 U. de Almería: puesto global 201–300 (en 2024: no estaba)

  19. 🔁 U. de Castilla-La Mancha: puesto global 201–300 (en 2024: 201–300)

  20. 🔁 U. de León (INEF): puesto global 201–300 (en 2024: 201–300)

  21. 🔁 U. de Valencia (INEF): puesto global 201–300 (en 2024: 201–300)

  22. 🔁 U. de Vigo: puesto global 201–300 (en 2024: 201–300)


El mensaje que transmite el ranking 2025 es claro: la universidad española en Sport Science se refuerza en su conjunto. Cada nueva entrada y cada salto de tramo amplían el tejido investigador, aumentan la diversidad de grupos activos y mejoran la resiliencia del sistema frente a crisis presupuestarias o cambios de política científica. Desde una perspectiva de ciencia y tecnología, esto es exactamente lo que caracteriza a los ecosistemas robustos: una base amplia, conectada y en crecimiento.


Sin embargo, junto a esta fortaleza estructural aparece una señal de alerta estratégica. Aunque España gana presencia global, pierde peso relativo en la élite. En años recientes había más universidades españolas situadas en los tramos más altos del ranking mundial —el top-25 y el top-35—, mientras que en 2025 ese núcleo de excelencia se reduce. No es una caída abrupta ni un colapso, pero sí un desplazamiento del centro de gravedad hacia posiciones algo más bajas dentro de la primera división internacional.


Este patrón no es casual ni técnico: es político y presupuestario. Las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte siguen siendo tratadas por la Administración General del Estado como una disciplina subsidiaria, fragmentada entre áreas sanitarias, educativas o sociales, sin reconocimiento propio como campo estratégico de investigación. Esa invisibilidad institucional se traduce en financiación insuficiente, dificultades para consolidar carreras investigadoras y escasa capacidad para sostener grandes grupos de excelencia en el largo plazo.


El resultado es paradójico: con un apoyo público mínimo, las CAFyD españolas ya compiten entre las mejores del mundo. Los datos del Shanghai Ranking lo prueban año tras año. Pero precisamente por eso, el mensaje político que emerge en 2025 es aún más potente: si con financiación marginal España está en la élite, con una apuesta estatal real podría liderarla. No se trata de un problema de talento ni de productividad científica; se trata de prioridades públicas.


Invertir en Sport Science no es financiar un nicho académico, sino apostar por un campo que impacta directamente en la salud pública, la prevención de enfermedades, el envejecimiento activo, el rendimiento deportivo, la educación y la cohesión social. En un país con graves problemas de sedentarismo, obesidad y enfermedades no transmisibles, seguir relegando esta disciplina a los márgenes del sistema de I+D+i no solo es ineficiente: es estratégicamente irresponsable.


El Shanghai Ranking 2025 deja, por tanto, un mensaje doble. Por un lado, la universidad española en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte es fuerte, amplia y en expansión. Por otro, su potencial está siendo infrautilizado por un marco de financiación y reconocimiento que no está a la altura de lo que ya demuestran sus resultados. Apostar de verdad por esta disciplina no es un lujo: es una inversión con retorno científico, sanitario, social y económico para el país.





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