DĆa Mundial de la Salud: ejercicio fĆsico, aliado imprescindible en el manejo de las enfermedades
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DĆA MUNDIAL DE LA SALUD: EL EJERCICIO FĆSICO COMO ALIADO IMPRESCINDIBLE EN EL MANEJO DE LAS ENFERMEDADES
Con motivo del DĆa Mundial de la Salud, el Consejo COLEF recuerda el papel clave del ejercicio fĆsico planificado en el manejo de muchas enfermedades crónicas. MĆ”s allĆ” de recomendar āmoverse mĆ”sā, las personas con patologĆas necesitan programas de ejercicio fĆsico adaptados, basados en evidencia y supervisados por profesionales cualificados. Para ello, es necesario que el sistema sanitario pueda prescribir ejercicio fĆsico y derivar a recursos comunitarios especializados. El desarrollo del Plan de Prescripción de Actividad y Ejercicio FĆsico (PAEF) estĆ” impulsando este modelo en EspaƱa.

Cada 7 de abril se celebra el DĆa Mundial de la Salud, una efemĆ©ride que invita a reflexionar sobre los grandes retos sanitarios de nuestro tiempo. Entre ellos, uno destaca con especial claridad: el creciente peso de las enfermedades crónicas. La diabetes, las enfermedades cardiovasculares, determinados tipos de cĆ”ncer, la obesidad o algunos trastornos de salud mental forman ya parte del panorama habitual de los sistemas sanitarios contemporĆ”neos. En este contexto, cada vez existe un mayor consenso cientĆfico en torno al papel que el ejercicio fĆsicoĀ puede desempeƱar en el manejo de muchas de estas patologĆas.
MĆS ALLĆ DE LA ACTIVIDAD FĆSICA: LA IMPORTANCIA DEL EJERCICIO FĆSICO PLANIFICADO
Durante dĆ©cadas, el discurso sobre la actividad fĆsica se ha centrado en recomendaciones generales dirigidas a la población: caminar mĆ”s, moverse mĆ”s o reducir el sedentarismo. Sin embargo, cuando se habla de personas que conviven con una enfermedad, este enfoque resulta insuficiente. No se trata Ćŗnicamente de promover mĆ”s actividad fĆsica, sino de incorporar ejercicio fĆsico planificado, estructurado e individualizadoĀ como parte del abordaje global de la salud.
La literatura cientĆfica lleva aƱos seƱalando esta realidad. La prĆ”ctica de ejercicio fĆsico adecuadamente planificado puede contribuir de manera significativa a mejorar la evolución de mĆŗltiples patologĆas, desde enfermedades cardiovasculares hasta diabetes tipo 2, depresión o procesos oncológicos. Pero su importancia no se limita Ćŗnicamente a la evolución clĆnica de la enfermedad. En muchos casos, el ejercicio fĆsico contribuye tambiĆ©n a mejorar la calidad de vida de las personas, a reducir sĆntomas asociados a la enfermedad o a sus tratamientos, a mantener la capacidad funcionalĀ y a prevenir situaciones de discapacidad o dependencia. Para millones de personas que conviven con una enfermedad crónica, el ejercicio fĆsico constituye una herramienta fundamental para vivir mejor con su condición de salud.
DEL CONSEJO GENERAL AL EJERCICIO FĆSICO BASADO EN EVIDENCIA

Reconocer la importancia del ejercicio fĆsico en el manejo de la enfermedad plantea tambiĆ©n una cuestión fundamental: cómo se garantiza que las personas con patologĆas puedan acceder realmente a programas de ejercicio fĆsico adecuados a su situación.
En muchas ocasiones, la respuesta sanitaria se limita a una recomendación genĆ©rica: ādeberĆa hacer mĆ”s ejercicioā. Sin embargo, las personas que conviven con una enfermedad necesitan algo mĆ”s que un consejo. Necesitan ejercicio fĆsico diseƱado, dosificado y supervisado, teniendo en cuenta su estado de salud, sus limitaciones funcionales y los objetivos de mejora que se persiguen.
Por ello, cada vez cobra mĆ”s fuerza la idea de que las personas con patologĆas deberĆan tener garantizado el acceso a programas especializados de ejercicio fĆsico y, por supuesto, basados en evidencia. Esto implica que los profesionales sanitarios puedan incorporar la prescripción de ejercicio fĆsico en su prĆ”ctica clĆnica y derivar a recursos comunitarios especializados donde ese ejercicio pueda planificarse y desarrollarse de forma segura y adecuada.
ORGANIZAR RECURSOS COMUNITARIOS PARA EL EJERCICIO FĆSICO ORIENTADO A LA SALUD

Garantizar este acceso no consiste Ćŗnicamente en recomendar actividad fĆsica o derivar a recursos genĆ©ricos de actividad fĆsica y deportiva desde la consulta sanitaria. Supone tambiĆ©n organizar los recursos comunitarios especializados a los que el personal sanitario pueda derivar a las personas con enfermedades, asegurando que estos programas cuentan con servicios estructurados y con profesionales cualificados para diseƱar, supervisar y adaptar el ejercicio fĆsico a cada situación.
En muchos territorios, estos programas se desarrollan en el Ć”mbito comunitario a travĆ©s de servicios deportivos municipales u otras estructuras locales que ofrecen programas de ejercicio fĆsico orientados a la salud, en los que se dispensa una planificación adaptada e individualizada a las condiciones de salud de las personas derivadas desde los centros sanitarios. Para que estos recursos puedan desempeƱar plenamente su función, resulta imprescindible garantizar la calidad y la seguridad de los servicios que se prestan.
Desde la perspectiva de la ciudadanĆa, garantizar el acceso a programas de ejercicio fĆsico orientados a la salud implica contar con un marco de apoyo que establezca unos requisitos mĆnimos de calidadĀ en los servicios que se ofrecen. Entre estos requisitos se encuentran la adecuada coordinación entre sanidad y sistema deportivo, la seguridad de las actividades y, de manera especialmente relevante, la cualificación de las personas profesionales que diseƱan y supervisan el ejercicio fĆsico. En EspaƱa, esta garantĆa no estĆ” plenamente asegurada en todo el territorioĀ debido a la ausencia de una norma estatal que establezca criterios mĆnimos para la ordenación de las profesiones del deporte.
EL PAPEL DE LAS EDUCADORAS Y EDUCADORES FĆSICO-DEPORTIVOS

Precisamente en relación con la cualificación profesional, en EspaƱa las educadoras y educadores fĆsico deportivos, profesionales con titulación en Ciencias de la Actividad FĆsica y del Deporte, constituyen el perfil mĆ”s experto en la planificación del ejercicio fĆsico. Su formación universitaria integra conocimientos sobre fisiologĆa del ejercicio, control de la carga, adaptación al esfuerzo, evaluación de la condición fĆsica y diseƱo de programas individualizados, competencias esenciales cuando el ejercicio fĆsico se orienta a la salud y al manejo de enfermedades.
EL AVANCE DEL PLAN DE PRESCRIPCIĆN DE ACTIVIDAD Y EJERCICIO FĆSICO

En los Ćŗltimos aƱos, ademĆ”s, se han producido avances relevantes en la articulación de este modelo. El Plan de Prescripción de Actividad y Ejercicio FĆsico (PAEF) impulsado a nivel estatal estĆ” favoreciendo que distintas comunidades autónomas desarrollen y consoliden sistemas de prescripción de ejercicio fĆsico desde el Ć”mbito sanitario y estructuras de derivación hacia programas de ejercicio fĆsico en el Ć”mbito comunitario.
Este proceso, aĆŗn en desarrollo, representa un paso importante hacia la integración efectiva del ejercicio fĆsico en las polĆticas pĆŗblicas de salud. Al mismo tiempo, pone de relieve la necesidad de fortalecer los servicios comunitarios de ejercicio fĆsico y de asegurar que existan suficientes programas especializadosĀ que a su vez cuentan con profesionales cualificados en su diseƱo y supervisión.
EJERCICIO FĆSICO Y SALUD PĆBLICA: UNA CUESTIĆN DE FUTURO

El DĆa Mundial de la Salud constituye una buena ocasión para recordar que mejorar la salud de la población no depende Ćŗnicamente de la atención sanitaria tradicional. TambiĆ©n requiere incorporar herramientas que contribuyan a prevenir y a manejar las enfermedades desde una perspectiva mĆ”s amplia.
El ejercicio fĆsico, cuando se diseƱa y se aplica con criterios profesionales y basados en evidencia, puede desempeƱar un papel decisivo en este objetivo. Garantizar que las personas con patologĆas puedan acceder a programas de ejercicio fĆsico de calidad especializados y adaptados a su condición de salud, constituye por tanto una cuestión de salud pĆŗblica que merece seguir avanzando en los próximos aƱos.
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