top of page

Confusión, intrusismo y precariedad: el precio de no regular a las y los profesionales del deporte

  • Foto del escritor: Consejo COLEF
    Consejo COLEF
  • 31 mar
  • 4 min de lectura


CONFUSIƓN, INTRUSISMO Y PRECARIEDAD: EL PRECIO DE NO REGULAR A LAS Y LOS PROFESIONALES DEL DEPORTE

En el deporte, la confusión entre perfiles profesionales sigue siendo un problema estructural. Bajo etiquetas genĆ©ricas como ā€œtĆ©cnicoā€ o ā€œmonitorā€ se ocultan formaciones y competencias muy distintas, lo que genera confusión social, pĆ©rdida de calidad, riesgos para la ciudadanĆ­a y precariedad laboral. Aunque algunas comunidades autónomas han avanzado con leyes propias, solo un marco estatal podrĆ” garantizar seguridad jurĆ­dica y delimitar atribuciones. Aclarar quiĆ©n es quiĆ©n no es un capricho corporativista, sino una exigencia de calidad, Ć©tica y respeto hacia la ciudadanĆ­a.

En el Ć”mbito de la educación fĆ­sica, la actividad fĆ­sica y el deporte se tiende con demasiada frecuencia a meter en el mismo saco a todo tipo de perfiles profesionales. Se habla de ā€œtĆ©cnicos deportivosā€, ā€œmonitoresā€, ā€œpreparadores fĆ­sicosā€ o ā€œentrenadoresā€ como si fueran categorĆ­as equivalentes, cuando en realidad detrĆ”s de esas denominaciones existen niveles formativos, responsabilidades y competencias radicalmente diferentes. Esta confusión no es inocua: afecta a la calidad de los servicios, a la protección de las personas usuarias y a la seguridad jurĆ­dica de quienes ejercen.


Mientras que en otros Ômbitos (jurídico, sanitario, construcción y edificación, etc.) tienen claros los límites de los diferentes profesionales que intervienen, en el deportivo la falta de una mirada holística y coordinada en la creación de titulaciones y certificados de profesionalidad ha contribuido a que ni siquiera los propios profesionales tienen claras cuÔles son funciones y qué límites deben respetarse.


El resultado es que hoy muchas ofertas de empleo en el Ć”mbito de la educación fĆ­sica, la actividad fĆ­sica y el deporte ni siquiera especifican titulación concreta. Basta con pedir ā€œpersonal del Ć”mbito deportivoā€ para dar por hecho que cualquiera puede desempeƱar cualquier función. Y a las personas licencias y graduadas en Ciencias de la Actividad FĆ­sicaĀ  y del Deporte en muy pocas ocasiones se exige colegiación, a pesar de que esta es la garantĆ­a deontológica y de control disciplinario propia de una profesión titulada, como lo es la de la Educación FĆ­sica y Deportiva.


Las consecuencias de este desorden son evidentes y se manifiestan en cuatro planos principales:


  • Confusión social: la ciudadanĆ­a tiende a pensar que un monitor, un tĆ©cnico de FP o una persona con un Grado en Ciencias de la Actividad FĆ­sica y del Deporte (CAFyD) hacen lo mismo. Esa percepción borra la especificidad de la profesión universitaria y erosiona su reconocimiento, devaluación del interĆ©s general de los servicios profesionales si cualquiera puede hacerlo.

  • PĆ©rdida de calidad: cuando se mezclan perfiles con distinta formación en puestos que requieren alta cualificación, la intervención se diluye. Se improvisa allĆ­ donde deberĆ­a aplicarse un mĆ©todo, con consecuencias negativas para la eficacia y la seguridad de los programas.

  • Riesgos para las personas usuarias: igual que no aceptarĆ­amos que una operación la realizara cualquiera que ā€œsupiera algo de anatomĆ­aā€, en el Ć”mbito de la educación fĆ­sica, la actividad fĆ­sica y el deporte no deberĆ­amos permitir que intervenciones complejas de salud o rendimiento las ejecute alguien sin la preparación adecuada.

  • Precariedad laboral: la falta de claridad en los requisitos fomenta la contratación a la baja, la sustitución de profesionales altamente cualificados por perfiles mĆ”s baratos y la degradación del empleo en el sector.


En un sector donde la intervención afecta a la salud, al desarrollo de la infancia y la juventud, a la prevención de enfermedades y al bienestar de la ciudadanĆ­a, aceptar que ā€œda igual quiĆ©n acompaƱeā€ es una irresponsabilidad, porque conlleva consecuencias.


La tentación del ā€˜vale todo’ puede parecer económicamente ventajosa a corto plazo, pero a medio y largo plazo sale muy caro: menor calidad, mayor rotación de personal, mĆ”s riesgo de lesiones o fracasos en los objetivos planteados. Y sobre todo, pĆ©rdida de confianza social en la utilidad de la actividad fĆ­sica, la educación fĆ­sica y el deporte como bienes de interĆ©s general.


Si la sociedad no aceptaría que un cirujano fuese sustituido por alguien con un cursillo, tampoco deberíamos aceptar que un servicio de preparación física, de docencia de la Educación Física o de dirección técnica se encargue a quien no tiene las competencias para hacerlo.


Por eso, es urgente un marco estatal que definitivamente cierre la puerta a la confusión y al intrusismo, porque aunque las comunidades autónomas han avanzado con leyes propias de regulación del ejercicio profesional, el caos persiste.


Es en ese marco estatal donde, entre otras cuestiones, debe quedar claro que quien presta servicios de preparación física, amparado por su formación universitaria, no hace lo mismo que un instructor de sala fitness o que un entrenador deportivo de una modalidad o disciplina deportiva. Quien ha cursado un Grado en CAFyD dispone de competencias que le permiten diseñar, aplicar y evaluar programas de ejercicio físico adaptados a la salud, al rendimiento o a la inclusión social. Esa especificidad no se improvisa, ni se adquiere únicamente con la experiencia.


Esta posición no es excluyente, sino que parte de la premisa de la complementariedad: cada perfil debe ejercer en el marco que le corresponde y debe tener su espacio de desarrollo profesional acorde a sus competencias. Ni la profesión universitaria debe pretender invadir los espacios técnicos, ni desde la Formación Profesional se deben usurpar competencias que requieren un grado universitario.


Mientras no exista una regulación estatal clara y exigente, seguiremos viendo cómo se confunden perfiles, se deteriora la calidad de los servicios y se precariza a las y los profesionales. Aclarar quién es quién en el Ômbito deportivo no es un capricho corporativista. Es una cuestión de seguridad jurídica, de calidad de los servicios y de respeto a la ciudadanía que merece la mejor atención posible.





Cuantas mƔs personas estemos colegiadas, mƔs se escucharƔn nuestras voces.

Es tu responsabilidad, es tu compromiso con la profesión y la sociedad.

Si todavƭa no te has colegiado, puedes hacerlo de forma fƔcil y sencilla a travƩs de la


Etiquetas:

Ā 
Ā 
bottom of page