La educación fĆsica, la actividad fĆsica y el deporte: bienes comunes frente a la polarización
- Consejo COLEF
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LA EDUCACIĆN FĆSICA, LA ACTIVIDAD FĆSICA Y EL DEPORTE: BIENES COMUNES FRENTE A LA POLARIZACIĆN
En contextos de polarización social y polĆtica, la educación fĆsica, la actividad fĆsica y el deporte corren el riesgo de ser instrumentalizados. La historia muestra cómo estas prĆ”cticas se han utilizado con fines polĆticos, eugenĆ©sicos o nacionalistas, marcando quiĆ©nes eran considerados mĆ”s valiosos segĆŗn su apariencia o sus capacidades fĆsicas. Experiencias internacionales recientes evidencian que incluso la promoción de la salud puede absorberse en discursos polarizados, debilitando consensos cientĆficos. De ahĆ la urgencia de blindar su independencia profesional como bienes comunes al servicio de toda la ciudadanĆa.
En sociedades democrĆ”ticas maduras, hay Ć”mbitos que deberĆan ser patrimonio comĆŗn, espacios libres de confrontación polĆtica. Entre ellos se encuentran la educación fĆsica, la actividad fĆsica y el deporte, cuya esencia estĆ” ligada a la salud, la educación, la cohesión social y la construcción de ciudadanĆa. Sin embargo, la historia muestra que, en determinados contextos, estas prĆ”cticas han sido instrumentalizadas con fines polĆticos, perdiendo su valor intrĆnseco y convirtiĆ©ndose en herramientas de división, de utilitarismo para āla mejora de la razaā, o incluso para seƱalar quiĆ©nes eran considerados mĆ”s patriotas o mĆ”s valiosos segĆŗn su apariencia o sus capacidades fĆsicas.
La educación fĆsica, entendida tanto como la asignatura escolar como en su dimensión de aprendizaje permanente para toda la vida, y el deporte, en sus diversas manifestaciones culturales y sociales, solo pueden desplegar todo su potencial si se mantienen al margen de la lucha partidista. Cuando se subordinan a intereses ideológicos o se emplean como instrumentos de propaganda, dejan de responder al bien comĆŗn y se ven distorsionados por lógicas que poco tienen que ver con su función pedagógica, cientĆfica y sanitaria.
En contextos de polarización, cualquier polĆtica pĆŗblica puede ser absorbida por la dinĆ”mica partidista. Incluso aquellas orientadas a la salud, la prevención de la enfermedad o la promoción de hĆ”bitos activos se convierten en banderas polĆticas, deslegitimando lo que deberĆa ser un espacio de consenso. La experiencia internacional reciente muestra, ademĆ”s, que la salud y la actividad fĆsica pueden convertirse en parte de discursos polĆticos que, bajo la apariencia de promover hĆ”bitos saludables, acaban erosionando consensos cientĆficos bĆ”sicos o invisibilizando los determinantes sociales de la salud. Esta instrumentalización no solo erosiona la confianza de la ciudadanĆa, sino que tambiĆ©n puede derivar en discriminación o en la creación de jerarquĆas sociales basadas en la apariencia o en las capacidades fĆsicas.
Frente a este peligro, el papel de las y los educadores fĆsico deportivos resulta crucial. Su independencia profesional, reforzada a travĆ©s de los colegios profesionales, es la mejor garantĆa de que la educación fĆsica, la actividad fĆsica y el deporte respondan a criterios tĆ©cnicos, pedagógicos y de salud, y no a intereses coyunturales. Proteger esa independencia es proteger la calidad del servicio que se presta a la ciudadanĆa y blindar estas prĆ”cticas frente a cualquier intento de manipulación ideológica.
La educación fĆsica, la actividad fĆsica y el deporte deben seguir siendo bienes comunes, espacios de encuentro, de salud y de cohesión en una sociedad cada vez mĆ”s diversa. Preservarlos de la instrumentalización polĆtica, nacionalista o utilitarista es un compromiso no solo con la profesión, sino con la educación, la salud y el bienestar de todas las personas.
Cuantas mƔs personas estemos colegiadas, mƔs se escucharƔn nuestras voces.
Es tu responsabilidad, es tu compromiso con la profesión y la sociedad.
Si todavĆa no te has colegiado, puedes hacerlo de forma fĆ”cil y sencilla a travĆ©s de la






