Carta abierta I Sin ordenación profesional, los servicios deportivos se debilitan
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CARTA ABIERTA DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO COLEF I SIN ORDENACIÓN PROFESIONAL, LOS SERVICIOS DEPORTIVOS SE DEBILITAN
El deporte español sigue funcionando, pero cada vez más apoyado en normas obsoletas, interpretaciones provisionales y decisiones fragmentadas. La ausencia de una ordenación profesional clara ya no es un problema técnico o corporativo: es una debilidad estructural que afecta a la calidad de los servicios, la seguridad jurídica y la protección de la ciudadanía. Mientras la Ley del Deporte reconoce la existencia de una profesión titulada y colegiada, el sistema continúa sin desarrollar los instrumentos necesarios para hacerlo efectivo. Normalizar esta indefinición tiene consecuencias. Porque cuando el marco institucional falla, no solo se debilitan las profesiones: se debilita todo el sistema deportivo.
Por D. Vicente Gambau i Pinasa
Presidente del Consejo COLEF
El deporte funciona cuando hay reglas claras. Cuando quienes trabajan en él saben cómo deben actuar, las Administraciones tienen claro qué exigir y la ciudadanía sabe qué puede esperar. Hoy, en el ámbito de la educación física, la actividad física y el deporte en España, esa claridad no existe.
Desde hace años vivimos una parálisis en la regulación del espacio profesional del deporte que ya no es un problema técnico ni sectorial: es un problema de sistema. Un vacío que genera confusión, desigualdad territorial, inseguridad jurídica y una progresiva pérdida de coherencia institucional.
Es cierto que, a pesar de este contexto, los servicios deportivos siguen prestándose. Pero no nos engañemos: seguir funcionando no equivale a funcionar bien. En demasiadas ocasiones, el sistema opera apoyándose en interpretaciones, soluciones supletorias y criterios dispares según la Administración o el territorio. Y cuando eso ocurre, ni la calidad ni la seguridad están realmente garantizadas: lo que aparece es el desorden.
La Ley 39/2022, del Deporte, supuso una oportunidad para avanzar. Su Disposición Final Sexta reconoce la existencia de una profesión titulada y colegiada, fija su denominación legal y determina la titulación universitaria de acceso. Es una señal clara. Pero hoy sigue siendo solo eso: una señal que no se ha traducido en estructura, porque, además, los Estatutos Generales de su Organización Colegial continúan bloqueados, anclados en un marco normativo superado.
Algunos podrían pensar que esto es un problema interno, que afecta sobre todo a los colegios profesionales. Es un error. Porque cuando las reglas institucionales no están actualizadas, lo que se resiente no es solo la organización, sino la forma en que se toman decisiones en todo el sistema: contratación pública, exigencias profesionales, coordinación administrativa. Y eso, aunque no siempre se vea, termina impactando en los servicios que reciben las personas.
Hay, además, un punto crítico que no se puede ignorar: la capacidad de control y disciplina profesional. Un régimen sancionador obsoleto no es una cuestión corporativa menor. Significa menor capacidad para corregir malas prácticas, menor garantía de calidad y, en última instancia, menor protección para la ciudadanía. Y en un ámbito tan vinculado a la salud, la educación y la integridad de las personas, esa debilidad no es aceptable.
Esperar indefinidamente a una futura ley estatal “perfecta” no está resolviendo el problema. Al contrario: lo está alargando. La experiencia demuestra que los sistemas que funcionan no son los que esperan condiciones ideales, sino los que avanzan con responsabilidad dentro del marco legal existente.
El deporte español necesita liderazgo. Liderazgo para actualizar las reglas, para dotar de coherencia al espacio profesional y para asumir que no decidir también tiene consecuencias. Porque las tiene. Y hoy ya son visibles.
La educación física y el deporte son demasiado importantes como para sostenerse sobre normas obsoletas y equilibrios provisionales. Cuando el marco falla, el sistema se debilita. Y cuando el sistema se debilita, al final, perdemos todos.
Es el momento de actuar.
Cuantas más personas estemos colegiadas, más se escucharán nuestras voces.
Es tu responsabilidad, es tu compromiso con la profesión y la sociedad.
Si todavía no te has colegiado, puedes hacerlo de forma fácil y sencilla a través de la









