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¿Qué dice la ciencia sobre practicar ejercicio físico antes de la vacunación?



¿QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE PRACTICAR EJERCICIO FÍSICO ANTES DE LA VACUNACIÓN?

Artículo elaborado para Cuídate Plus (ver en su web), por Javier Portela (EFD 56.947), director general del Consejo COLEF.

La ciencia ha explorado si el ejercicio físico pudiera tener influencia sobre la respuesta a las vacunas. Aunque todavía hay pocos estudios, todo parece indicar que tanto tener niveles de actividad física mayores, como determinadas dosis de ejercicio inmediatamente antes de vacunarnos, pueden optimizar la respuesta.

La vacunación frente a la COVID-19 es uno de los temas más recurrentes de los últimos meses, pues se esperaba con urgencia para disminuir los contagios, así como paliar los efectos provocados por la crisis sanitaria. Pero, ¿el ejercicio físico puede influir en la respuesta de nuestro cuerpo a la vacuna? En concreto, sobre la vacuna de la COVID-19 no hay evidencias, pero sí hay literatura científica al respecto de la interrelación del ejercicio y la vacunación.

En 2019, investigadores australianos publicaron una interesante revisión sobre los factores que influyen en la respuesta inmunitaria a la vacunación, pero señalaron que todavía no hay suficientes estudios que puedan confirmar los efectos concretos del ejercicio físico sobre los procesos de vacunación, pero sí incluyeron varias investigaciones que habían mostrado cierta influencia (Zimmermann y Curtis, 2019). Otros investigadores, en 2014, publicaron una revisión en la que concluyeron que «la exposición al ejercicio agudo o crónico aumenta significativamente la respuesta inmunitaria a la vacunación» (Pascoe et al., 2014). Pero, ¿en qué condiciones se ha estudiado esta relación?

En una pequeña muestra de 22 triatletas se administraron vacunas con toxoide tetánico y diftérico y polisacárido neumocócico purificado después de un ironman. Se compararon los resultados con otros triatletas que no habían realizado el ironman, y en hombres moderadamente entrenados. Aunque el grupo que se vacunó después del ironman reveló una respuesta de la prueba cutánea al antígeno tetánico significativamente menor y una respuesta acumulativa más pequeña, no se encontraron diferencias en los anticuerpos entre los tres grupos. Los autores concluyen que aunque la inmunidad mediada por células in vivo se vio afectada en los primeros días después del ejercicio prolongado de alta intensidad, no hubo deterioro de la producción de anticuerpos a las dos semanas después de la vacunación (Bruunsgaard et al., 1997).

Otro estudio investigó qué sucedía en hombres y en mujeres si realizaban 45 minutos de ejercicio previamente a que les administrasen la vacuna de la gripe. Las mujeres que realizaron ejercicio previo mostraron niveles de anticuerpos más altos a las 4 y 20 semanas (Edwards et al., 2006). En otro trabajo se exploró la respuesta a la vacuna de la gripe si, 6 horas antes, se realizaban contracciones excéntricas de los músculos deltoides y bíceps braquial del brazo no dominante. Curiosamente «el ejercicio excéntrico tuvo efectos diferenciales sobre la respuesta a la vacunación en hombres y mujeres, con una mejora de la respuesta de anticuerpos en las mujeres, pero una mejora de la respuesta mediada por células en los hombres» (Edwards et al., 2006).

Una investigación más reciente, compuesta por dos estudios, evaluó el efecto de una sesión corta de ejercicio previamente a la vacunación en relación con los efectos adversos. Los participantes completaron un diario durante los siete días posteriores a la vacunación. Los grupos de ejercicio informaron menos días de hinchazón, fiebre y disminución del apetito en ambos sexos (Lee et al., 2018).

Pero más allá de cómo pudiera influir la práctica físico-deportiva inmediatamente anterior a la vacunación, otros investigadores se han preguntado si los estilos de vida activos tienen beneficios. En este sentido, Kohut y sus colaboradores, de la Universidad Estatal de Iowa, analizaron los niveles de actividad física de una cohorte de personas de 62 años o más que se vacunaron de la gripe, llegando a la conclusión de que «la práctica de ejercicio vigoroso y regular se asoció con una respuesta inmunitaria mejorada después de la vacunación» (Kohut et al., 2002).

Aunque todo esto parece sugerir que el ejercicio físico puede ser beneficioso para potenciar la respuesta inmune de la vacuna, todavía falta evidencia que indique qué tipo y en qué dosis. Con lo que sabemos, y apelando a la prudencia, tanto antes como después de la administración de una vacuna, la práctica físico-deportiva que se realice debe adaptarse a la condición física de la persona, evitando esfuerzos de alta intensidad que puedan deprimir y/o alterar el sistema inmune. Para cualquier duda sobre cómo adaptar las actividades físico-deportivas en los días previos y posteriores a la vacunación, consulte a un educador/a físico deportivo/a (profesional con licenciatura o grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y colegiado/a).

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