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El ejercicio físico en la E.R.C: una herramienta que mejora la calidad de vida

Actualizado: mar 11


DÍA MUNDIAL DEL RIÑÓN

EL EJERCICIO FÍSICO EN LA E.R.C: UNA HERRAMIENTA QUE MEJORA LA CALIDAD DE VIDA


Día Mundial del Riñón: “La práctica habitual de ejercicio físico combate el deterioro asociado a la Enfermedad Renal Crónica, reduciendo el estrés oxidativo y otros factores de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares”.

Por Dña. Ana de Alba, col. 54.557, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, Coordinadora del Dpto. de Ejercicio Físico de F.R.I.A.T. y Miembro del Grupo Español Multidisciplinar de Ejercicio Físico en el Enfermo Renal (GEMEFER) de la Sociedad Española de Nefrología.


La incidencia de la Enfermedad Renal Crónica (E.R.C.), está aumentando en los últimos años en nuestro país, afectando a 1 de cada 7 adultos con una mayor prevalencia en varones, según datos recogidos en 2018 [1]. Estos datos representan un problema de salud pública, que necesita ser abordado de forma urgente en materia de prevención y de intervención sobre el deterioro físico que presenta esta población.


La principal causa de mortalidad en el paciente renal, es la enfermedad cardiovascular (E.C.V.) [2]. La etiología de la E.R.C., es muy difícil de determinar, sin embargo, las investigaciones más recientes indican que la diabetes y la hipertensión arterial (HTA) son las principales causas que la desencadenan [3]. Sin embargo, existen otras enfermedades causantes de origen inmunológico, vascular, farmacológico, hereditario o infeccioso.


La mayoría de estas enfermedades atacan a la nefrona, provocando un deterioro en su capacidad de filtración. Este daño no suele ofrecer sintomatología hasta que la enfermedad está muy avanzada. En base a la tasa de filtración glomerular, se establecen unos estadíos, siendo el estadío 5 en el cual se hace necesario un tratamiento renal sustitutivo (diálisis o trasplante) [4].


En las unidades de diálisis podemos encontrar un amplio abanico de perfiles diferentes en cuanto a condición física, pero todos ellos tienen algo en común: acuden de manera general a dializarse 3 días a la semana y el tratamiento tiene una duración aproximada de 4 horas en las que tienen que estar sentados o tumbados, además se añade el tiempo de espera que supone el desplazamiento, para muchos de ellos en ambulancia desde su domicilio. Se establece, por tanto, una media de 18 horas semanales de inactividad física de obligado cumplimiento.


Nos enfrentamos a una enfermedad que, por la propia naturaleza del tratamiento, genera situaciones de sedentarismo [5,6]. Si añadimos hábitos de vida poco activos, estados de ansiedad y depresión asociados a las enfermedades crónicas [7] y la gran comorbilidad del paciente renal, tenemos como resultado la disminución de las capacidades físicas básicas, el deterioro creciente de la autonomía del paciente y por ende, la pérdida de su calidad de vida [8].


Está ampliamente demostrado que la práctica habitual de ejercicio físico combate el deterioro asociado a la E.R.C. terminal: reduce el estrés oxidativo y otros factores de riesgo de padecer una E.C.V. [9], frena la pérdida de masa muscular [10], mejora la capacidad funcional en las actividades de la vida cotidiana [11], reduce el sedentarismo [5,6] y mejora la condición física del paciente renal [12].